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(Rusia) Patriarca de Constantinopla entrega a Kiev la carta de independencia de Moscú

El patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, ha entregado hoy al metropolitano de Kiev, Epifanio, el «tomos» (certificado) que confiere plena independencia a la Iglesia ortodoxa de Ucrania, hasta ahora dependiente de Moscú.

Bartolomé dio el pergamino, firmado ayer, al religioso ucraniano durante la misa de la Epifanía, que celebró junto al metropolitano de Kiev en griego y en ucraniano en la catedral de San Jorge, a orillas del Cuerno de Oro en Estambul, sede del Patriarcado ecuménico.

«Hoy, oficialmente y canónicamente, usted se convierte en la 15 Iglesia en el bendito coro de las Iglesias autocéfalas», declaró Bartolomé durante la ceremonia.

El religioso recordó que fue el Patriarcado de Constantinopla el que fundó las primeras iglesias de Kiev y aseguró que, si bien transfirió su administración a Moscú en 1325, «nunca cedió su jurisdicción canónica» al patriarca ruso.

«El invierno de cismas y divisiones ha acabado, la lluvia del aislamiento eclesiástico ha terminado y la flor de la unidad aparece en la tierra» agregó el patriarca, en una obvia respuesta a al patriarcado de Moscú que no reconoce la autocefalía de Ucrania y ha criticado duramente el paso de Bartolomé, tildándolo de nuevo «cisma».

También el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, presente en la ceremonia, se felicitó por la independencia de la Iglesia de Kiev.

«Lo sucedido es un verdadero milagro que debemos a la voluntad del creador», recalcó el mandatario en su cuenta en Twitter.

«Hemos cumplido con nuestro deber ante las generaciones pasadas y próximas», sostuvo Poroshenko, para quien el ‘tomos’ es en realidad otro «acta de declaración de la independencia de Ucrania», pues «fortalecerá la libertad religiosa, la paz interconfesional y los derechos y libertades de los ciudadanos».

En declaraciones retransmitidas en la televisión ucraniana tras la ceremonia, Poroshenko aseguró que el Estado ucraniano garantizará el respeto a «la elección y la libertad religiosa» de cada ciudadano del país.

Tras la ceremonia, el patriarca y sus huéspedes acudieron a la orilla del Cuerno de Oro para proceder a la tradicional bendición de las aguas, durante la que el líder religioso lanza un crucifijo al mar. EFE

Fuente: La Vanguardia

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(Rusia) Iglesia ucraniana leal a Moscú denuncia persecución de religiosos por Kiev

La Iglesia ucraniana leal a Moscú denunció hoy la persecución de sus religiosos por parte de las fuerzas de seguridad ucranianas, que han interrogado a decenas de sacerdotes y registrado templos y monasterios en las últimas semanas.

«Las acusaciones contra los sacerdotes por instigar el odio religioso son infundadas y fabricadas. Buscan el odio religioso allí donde no lo hay», dijo Alexandr Bájov, jefe del departamento jurídico de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana leal a Moscú, según informan medios locales.

Esta iglesia acusa a las autoridades de intentar obligar a los sacerdotes fieles al Patriarcado de Moscú a participar en el concilio de unificación de las tres iglesias ortodoxas ucranianas bajo el Patriarcado de Kiev.

«Al mismo tiempo ignoran los evidentes ejemplos de instigación del odio religioso que salen de las bocas de dirigentes, funcionarios y medios de comunicación hacia nuestra Iglesia», agregó.

Bájov aseguró que nunca antes desde la independencia de Ucrania se habían producido interrogatorios masivos de religiosos e inspecciones de templos, parroquias y domicilios de sacerdotes.

«Seguimos atentamente la situación. Recurriremos la actuación de los órganos de seguridad y nos dirigiremos a la comunidad internacional», comentó.

El registro más llamativo fue el de la residencia del metropolita Pável, abad del Monasterio de las Cuevas de Kiev, uno de los más importantes en el mundo ortodoxo.

Pável denunció que el objetivo del registro era ejercer presión política sobre él, aunque el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, aseguró que los fieles serán libres de elegir su jurisdicción eclesial y acusó al Kremlin de querer desatar una «guerra religiosa».

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) reconoció hoy haber efectuado registros en varias parroquias en virtud del artículo 161 del código penal que persigue la discriminación religiosa y nacional, entre otras cosas.

Según la prensa ucraniana, el SBU acusa a algunos religiosos leales al Patriarcado de Moscú de trabajar como agentes de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El Patriarcado de Kiev llamó a los obispos leales al Patriarcado de Moscú a «apoyar el proceso de unificación de la ortodoxia ucraniana», pero estos rechazaron dicho llamamiento.

Las actuales tensiones estallaron después de que el Patriarcado universal de Constantinopla anulara el «tomos» (decreto) que vinculaba la iglesia ucraniana a la rusa desde 1686, decisión que fue rechazada tanto por la Iglesia rusa como por la ucraniana que le es aún leal.

El nuevo patriarca que salga del concilio de unificación de la Iglesia ucraniana será el que reciba de manos de Bartolomé, patriarca universal de Constantinopla, el «tomos» de la autocefalia que le colocará al mismo nivel que la Iglesia Rusa.

Actualmente en Ucrania hay tres Iglesias ortodoxas: una dependiente de Moscú, que es mayoritaria, otra del Patriarcado kievita y una tercera, minoritaria, que se independizó de Rusia en 1920 y que se autoproclamó Iglesia Autocefálica Ortodoxa de Ucrania.

Fuente: La Vanguardia 

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(Líbano) «Los rusos han hecho verdaderamente mucho por nosotros», dice el obispo sirio vicario en Beirut

Han pasado siete años desde el inicio de la página más oscura de la historia de Siria. La difusión de la llamada «primavera árabe» desde el Norte de África dio inicio a unos años sangrientos que han costado la vida a más de 400.000 personas. El estallido de la crisis ha causado un verdadero éxodo: once millones de personas desplazadas que, de repente, se encontraron sin casa, buscando un arreglo provisional. Un drama que hemos conocido con la llegada de un millón de refugiados que han pedido asilo en Europa.

Sin embargo, el peso mayor recae, aún hoy, en el Líbano. De hecho, desde 2011 y hasta la fecha, el país de los cedros ha abierto sus puertas a un millón y medio de refugiados sirios. Después de que Assad retomara el control de la mayor parte del territorio nacional han empezado las repatriaciones acordadas de centenares de prófugos. La perspectiva de una nueva estabilidad interna tras una masacre que ha durado siete años vuelve a dar esperanza a estas personas, decididas como nunca antes a reconstruir su patria.

Con demasiada frecuencia la crónica de los hechos que han sucedido en Siria ha llegado al público italiano de manera fragmentada y superficial, filtrada por organismos que pecaban, con frecuencia, de parcialidad. Para escuchar un testimonio directo de lo que ha sucedido y sigue sucediendo en este país, In Terris ha entrevistado a monseñor Youhanna Jihad Battah, vicario general de Beirut de la Iglesia siro-católica, que está en Italia en estos días con motivo de una conferencia. ¿Quién mejor que un obispo nacido en Damasco y que desarrolla su actividad pastoral en Líbano para proporcionarnos un retrato objetivo y realista de la situación siria?

Monseñor Youhanna Jihad Battah, nacido en Siria, de 62 años, fue ordenado sacerdote en 1991 y consagrado obispo en 2011, justo en el inicio de la guerra.

-Excelencia, ¿cuánto ha cambiado su país desde 2011?

-Antes de la crisis, Siria era uno de los lugares más seguros del mundo, la educación y la sanidad eran gratuitas y la mayor parte de la población vivía dignamente. Tras la llamada «primavera árabe», nos empobrecimos. Quisiera aclarar una cosa: se habla a menudo de guerra «en» Siria, pero sería más correcto definirla guerra «contra» Siria. En nuestro caso concreto, la comunidad cristiana nunca se ha sentido en peligro con Assad. El miedo lo ha traído el ISIS, que no acepta a quien es diferente.

Qusair, Siria: una escena habitual en 2013: iglesias destruidas y cristianos recogiendo sus pertenencias para escapar. Foto: CNS/Reuters/Rami Bleibel.

»El de estos terroristas no es el islam, y lo demuestra el hecho de que no tienen ningún problema en matar también a los musulmanes que no piensan como ellos. Los sirios no han aceptado su Estado islámico. Lo que hemos vivido no es en absoluto un choque entre religiones: en Oriente Medio vige el principio de que la religión pertenece a Dios, pero la patria a todos. De hecho, nosotros, los cristianos, hemos convivido durante muchos años en paz con los islámicos, respetándonos mutuamente y hablando también de cuestiones espirituales. Queremos que esta convivencia pacífica continúe porque el Estado, en Siria, no es ni cristiano, ni musulmán. Tanto los unos como los otros somos sus ciudadanos y no tiene ningún sentido que luchemos entre nosotros.

-Sus compatriotas, a los que acoge y ayuda en Líbano, ¿qué piensan de Assad?

-Los refugiados sirios en Líbano no son contrarios en absoluto al presidente, y lo han demostrado participando en las elecciones y votándole. Nosotros, los obispos, hemos estado en Siria y hemos hablado con Assad, que nos ha dicho que necesita a estas personas para reconstruir el país. El problema es que hay individuos que tienen grandes intereses en el sistema de acogida libanés. No es casualidad que los cristianos sean tratados mal porque se refugian en las iglesias y no en los campos gestionados por estos negociantes.

Campamento de refugiados sirios en el Líbano.

»A pesar de todo, la mayoría de nuestros jóvenes connacionales ha tenido que expatriarse, pero no por culpa del gobierno. La guerra dentro de nuestras fronteras la han traído los terroristas, que son casi todos extranjeros; hay algún sirio entre ellos, pero le han pagado para que combatiera. Si el pueblo cristiano, como han contado los medios de comunicación estadounidenses, hubiera estado todo él contra el presidente, Assad no habría permanecido en el poder ni siquiera un mes. Su gobierno ha establecido una buena relación con los cristianos: siempre hemos tenido nuestra libertad. El nuestro no es un Estado islámico y en términos de libertad religiosa somos los segundos en Oriente Medio, después del Líbano. Si vosotros, occidentales, queréis saber de verdad cómo van las cosas allí, en nuestro país, tenéis que hablar directamente con el pueblo sirio y visitar nuestro país. Con demasiada frecuencia los medios de comunicación hablan de la situación sin conocerla bien. Por desgracia, la verdad es la primera víctima del conflicto sirio.

-¿Cuál es la opinión más difundida entre los sirios sobre el papel crucial que ha desarrollado Rusia en estos años de crisis?

-Los rusos han hecho verdaderamente mucho por nosotros. Por este motivo les tenemos afecto y los consideramos un gran pueblo, lleno de cultura. Estoy convencido de que Rusia ha intervenido en Siria intentando conseguir la paz y lo ha demostrado, por ejemplo, en Sochi y en Ginebra, donde sus representantes han luchado para conseguir un verdadero diálogo. Además, el Patriarcado de Moscú, que mantiene una buena relación con la Iglesia ortodoxa de Antioquía, ha ayudado de manera concreta a nuestras comunidades cristianas, y no se ha olvidado de sus hermanos en dificultad.

La dispersión de los refugiados sirios por Europa en los peores años de la crisis migratoria.

-La guerra ha implicado un verdadero éxodo desde su país de origen. Los Estados europeos son, después del Líbano, el principal punto de llegada de los refugiados sirios. ¿Cómo debería comportarse Europa ante estos flujos migratorios?

-El de la inmigración es el problema que más angustia me causa. Nuestro pueblo ha sufrido mucho, ¿por qué tenemos que abandonar la tierra en la que hemos nacido? Si Europa quiere de verdad ayudar a los sirios, que lo haga convenciéndoles de que se queden en su país. Este sí que sería un acto humano y cristiano. Además, si ayudara a nuestra gente directamente en territorio sirio, Europa misma se beneficiaria, porque evitaría el gasto que comportan los cursos de idiomas, el alojamiento y la comida. Para nosotros es mucho más importante que los Estados europeos vuelvan a abrir los canales diplomáticos y se comprometan a dialogar, terreno en el que han estado bastante ausentes hasta ahora.

-¿No teme que los refugiados cristianos puedan sufrir una crisis de identidad al entrar en contacto con una sociedad tan secularizada como la europea?

-Muchos fundamentalistas islámicos que han venido a combatir a Siria proceden, precisamente, de la Europa cristiana que, al contrario, sigue teniendo una inexorable crisis de vocaciones sacerdotales. ¿Por qué? Porque habéis arrinconado a Dios. Por el contrario, nuestra pequeña comunidad está creciendo visiblemente en el «viejo continente», y hoy cuenta con más de 4000 familias de fieles.

»Antes de 2011, la Iglesia siro-católica tenía dos sacerdotes en Europa, hoy tiene 25. También por esto queremos mantener una buena relación con los Estados, Italia el primero. Pero tienen que insistir en el diálogo y convencer a nuestros jóvenes de no dejar su país y permanecer en su tierra natal. Esto nos interesa a todos, porque Oriente Medio sin cristianos es un peligro: nosotros administramos con éxito escuelas y universidades a las que asisten estudiantes de todos los credos. El ejemplo mejor es el del Líbano, que San Juan Pablo II definió una «misión», porque su realidad demuestra que es posible una convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes, ya sean chiíes o suníes.

Fuente: Religión en Libertad