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(Vaticano) Budistas y cristianos promueven la dignidad de las mujeres

En nuestros días, la violencia contra las mujeres y las niñas es un problema global, que afecta a un tercio de la población femenina del mundo”, afirma el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso en su mensaje a los budistas con motivo de la festividad de Vesakh que se celebrará en la mayoría de los países de tradición budista el 19 de mayo.

Vesakh es la festividad más importante para los budistas y conmemora los principales eventos de la vida de Buda. En los diferentes países de cultura budista Vesakh Hanamatsuri, se celebra en fechas diversas, de acuerdo con las varias tradiciones.

Centrado en el tema de este año “La promoción de la dignidad y la igualdad de derechos de las mujeres y las niñas”, el Mensaje, firmado por el secretario del dicasterio, monseñor Miguel Ángel Ayuso Guixot MCCJ, comienza expresando en nombre del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso “los mejores deseos, saludos y oraciones, por la celebración de Vesakh”. “¡Que traiga alegría y paz a ustedes, a su familias y comunidades!

“Este año nuestro mensaje está inspirado en el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Vida Común firmado conjuntamente en Abu Dhabi el 4 de febrero de 2019 por el papa Francisco y por el jeque Ahmad Al-Tayyeb, Gran Imán de Al-Azhar”, indica el mensaje y añade:

“Las enseñanzas de Jesús y de Buda promueven la dignidad de la mujer. Tanto el budismo como el cristianismo enseñan que las mujeres y los hombres poseen igual dignidad y han desempeñado un papel importante en la promoción de la mujer. Las mujeres budistas y cristianas aportaron importantes contribuciones a nuestras tradiciones religiosas y a la sociedad en general. Por otro lado, no se puede negar que con demasiada frecuencia las mujeres son objeto de discriminación y maltrato. A veces, se usan los relatos religiosos para presentar a la mujer como inferior al hombre”.

“En nuestros días, la violencia contra las mujeres y las niñas es un problema global, que afecta a un tercio de la población femenina del mundo, y se ve favorecido por situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento forzado. Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables a la trata de personas y la esclavitud moderna, formas de brutalidad que marcan negativa y a menudo irreversiblemente su salud”.

“Para contrarrestar estas injusticias, es vital reconocer a las niñas y a las mujeres el acceso a la educación, la igualdad de salario, los derechos a la herencia y a la propiedad, colmar el vacío de representatividad en la política, en el gobierno y en las decisiones, abordar el tema de la dote nupcial y así sucesivamente. La promoción de la igualdad de la dignidad y de los derechos de las mujeres también debe reflejarse en el diálogo interreligioso, en el que deben participar más mujeres, mientras en nuestros días los hombres son mayoría”.

Al respecto, el mensaje del dicasterio indica “es urgente actuar para proteger a las mujeres y defender sus derechos fundamentales y su libertad. Como dice el Documento sobre la Fraternidad: Es una necesidad indispensable reconocer el derecho de las mujeres a la educación, al trabajo y al ejercicio de sus derechos políticos. Además, se debe trabajar para liberarla de presiones históricas y sociales contrarias a los principios de la propia fe y dignidad. También es necesario protegerla de la explotación sexual y tratarla como una mercancía o un medio de placer o ganancia económica. Por esta razón, deben detenerse todas las prácticas inhumanas y las costumbres vulgares que humillan la dignidad de las mujeres y trabajar para cambiar las leyes que impiden a las mujeres disfrutar plenamente de sus derechos”.

Asimismo destaca que “debemos advertir a nuestros hermanos y hermanas de los peligros inherentes a la ideología de género, que niega las diferencias y la reciprocidad entre hombres y mujeres. Al promover la dignidad y la igualdad de las mujeres y las niñas, también queremos promover y proteger la institución del matrimonio, la maternidad y la vida familiar”.

“Queridos amigos budistas, hagamos todos los esfuerzos posibles para desarrollar en nuestras familias, comunidades e instituciones una estima renovada por el papel central de las mujeres en nuestro mundo y trabajemos por el rechazo definitivo de cualquier forma de discriminación injusta contra la persona humana”, concluye el mensaje.

Fuente: AICA

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(Vaticano) Papa: Mensaje a la Conferencia sobre el diálogo judío-católico

“Jamás se equivoca al buscar el diálogo”. Al final de la audiencia general, los participantes en la Conferencia del International Catholic-Jewish Liaison Committee saludaron al Santo Padre quien les entregó un mensaje en inglés

Llamándolos “queridos amigos, en su Mensaje Francisco les da las gracias por lo que hacen, teniendo en cuenta que su encuentro es un poco como la asamblea general de cuantos están comprometidos profesionalmente en el diálogo judío-católico. El Pontífice agradece al Comité Internacional Judío para las Consultas Interreligiosas, junto a la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo y a la Conferencia Episcopal Italiana por hacer posible esta 24ª edición de su Conferencia.

“ Compartimos una rica herencia espiritual, que puede y debe ser cada vez más valorada, creciendo en el redescubrimiento mutuo, en la fraternidad y en el compromiso común en favor de los demás ”

El Papa Bergoglio recuerda asimismo en su mensaje que desde la promulgación de Nostra Aetate hasta hoy, el diálogo judío-católico ha dado buenos frutos. Sí, porque como escribe “compartimos una rica herencia espiritual, que puede y debe ser cada vez más valorada, creciendo en el redescubrimiento mutuo, en la fraternidad y en el compromiso común en favor de los demás”.

Tener en cuenta la actitud hacia los refugiados

En este sentido, el Obispo de Roma destaca que su reunión tiene por objeto “contribuir al desarrollo de convergencias y promover una cooperación más intensa”. De ahí que escriba que “es bueno que también aborden cuestiones de actualidad, como la actitud hacia los refugiados y la búsqueda de formas para ayudarlos”, sin olvidar “la lucha contra el preocupante resurgimiento del antisemitismo, la reflexión sobre la persecución de los cristianos en diferentes partes del mundo, la situación del diálogo judío-católico en Italia e Israel y sus perspectivas a una escala más amplia”.

“ Jamás se equivoca al buscar el diálogo ”

No al extremismo que surge hoy en día de varias partes

Por último, el Papa los anima, teniendo en cuenta que el diálogo es la vía para conocerse mejor, a colaborar en la creación de un clima no sólo de tolerancia, sino también de respeto entre las religiones. Y no duda en afirmar que “nuestra fuerza es esa mansa del encuentro, no del extremismo que surge hoy en día de varias partes y que sólo conduce al choque”. “Jamás se equivoca al buscar el diálogo”, escribe Francisco. Y destaca glosando un parágrafo del Libro los Proverbios que “la Escritura nos recuerda que el engaño está en el corazón de quien trama el mal, pero la alegría está en el corazón de quien promueve la paz”.

La tenacidad de la mansedumbre y el valor de la paciencia

El Santo Padre concluye asegurando que reza para que su encuentro se caracterice por la paz, e invoca sobre todos ellos la bendición del Altísimo a fin de que les conceda “la tenacidad de la mansedumbre y el valor de la paciencia”.

Fuente: Vatican News

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(Vaticano) Francisco designa a auxiliar de México como nuevo obispo de Gómez Palacio

Su traslado sería consecuencia de la reconformación administrativa del cardenal Carlos Aguiar Retes

Este sábado 11 de mayo, la Iglesia de México recibe nuevos nombramientos para diócesis vacantes. Se da a conocer la designación del obispo auxiliar de México, Mons. Jorge Estrada Solórzano, como obispo de Gómez Palacio, sede vacante desde 2018. Sucede a José Fortunato Álvarez Valdez quien murió a la edad de 50 años después de una enfermedad.

Estrada Solórzano nació en Ciudad de México, el 27 de agosto de 1961. Previo a los estudios sacerdotales, mostró una inclinación por la música siendo profesor de ese oficio a nivel medio superior. Ingresó al Seminario Conciliar de México en 1986 y después de la formación filosófica y teológica fue ordenado al presbiterado en junio de 1995 por la imposición de manos del arzobispo Norberto Rivera Carrera.

Especialista en teología espiritual por la Pontificia Universidad Gregoriana, Mons. Estrada Solórzano ha destacado por las responsabilidades en la formación espiritual del clero y director del centro de ayuda para sacerdotes.

En mayo de 2013, Papa Francisco lo designó como auxiliar para la Arquidiócesis Primada de México siendo elevado a la dignidad episcopal el 19 de junio. A la fecha, ejercía el cargo en la V Vicaría, “San Pedro Apóstol”.

Este traslado obedece a la actual reconformación administrativa realizada por el arzobispo Carlos Aguiar Retes en la sede metropolitana de México donde algunos de los auxiliares son movidos a otras sedes que estuvieron vacantes: el agustino Carlos Briseño Arch a la diócesis de Veracruz, Crispín Ojeda Márquez a la diócesis de Tehuantepec y Armando Colín Cruz a la diócesis de Puerto Escondido.

Gómez Palacio es una de las demarcaciones eclesiásticas más jóvenes del país. Dependiente de la provincia eclesiástica de Durango, fue creada en 2008 por voluntad del Papa Benedicto XVI. Su primer obispo fue Mons. José Guadalupe Torres Campos actual obispo de Ciudad Juárez. Tras la prematura desaparición de José Fortunato Álvarez, quien ocuparía el cargo desde 2016 a 2018, Jorge Estrada se convierte en el III obispo de esa iglesia cuya población que profesa la fe católica oscila en el medio millón de personas atendidas por cerca de medio centenar de sacerdotes en 38 parroquias.

Desde este blog deseamos al nuevo obispo de Gómez Palacio un fecundo ministerio episcopal que sea testimonio de fe y esperanza. Enhorabuena!

Fuente: Religión Digital

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(Vaticano) En su mensaje por el Ramadán, Vaticano invita a musulmanes a promover fraternidad humana

Con motivo del mes del Ramadán, que este año comenzó el 5 de mayo, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso envió a los musulmanes un mensaje titulado: “Cristianos y musulmanes: promover la fraternidad humana”.

En el texto, dado a conocer este 10 de mayo y firmado por el Secretario del dicasterio, Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, se indica que el mes de Ramadán, dedicado al ayuno, la oración y la limosna, “es también un mes para reforzar los lazos espirituales que compartimos en la amistad entre cristianos y musulmanes”.

En esta línea, Mons. Ayuso aprovecha esta oportunidad para desear “una celebración serena y fructífera” del Ramadán.

Haciendo referencia al documento sobre la fraternidad humana firmado en Abu Dhabi por el Papa y el Gran Imán de Al-Azhar, se destaca que “nuestras religiones nos invitan a permanecer anclados en los valores de la paz; a sostener los valores del conocimiento recíproco, de la fraternidad humana y de la convivencia común; a restablecer la sabiduría, la justicia y la caridad».

Por ello, se enfatiza que los cristianos y los musulmanes “estamos llamados a abrirnos a los demás, conociéndolos y reconociéndolos como hermanos y hermanas. De esta manera, podemos derribar los muros levantados por el miedo y la ignorancia y tratar juntos de construir puentes de amistad que son fundamentales para el bien de toda la humanidad”.

De este modo, el mensaje anima a cultivar “en nuestras familias y en nuestras instituciones políticas, civiles y religiosas, una nueva forma de vida en la que se rechaza la violencia y se respeta a la persona humana”.

Además, el texto invita “a proseguir la cultura del diálogo como medio de cooperación y como método para aumentar el conocimiento mutuo”.

En este sentido, se recuerda que en su viaje a El Cairo (Egipto), el Papa Francisco destacó tres principios fundamentales para perseguir el diálogo y el conocimiento entre personas de diferentes religiones: «El deber de la identidad, la valentía de la alteridad y la sinceridad de las intenciones”.

“Para respetar la diversidad, el diálogo debe buscar promover el derecho a la vida de todas las personas, la integridad física y las libertades fundamentales, como la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión y de religión”, escribe Mons. Ayuso.

Al finalizar, el Secretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso espera que el mensaje de fraternidad tenga eco “en los corazones de todos aquellos que ocupan cargos de autoridad en los sectores de la vida social y civil de toda la familia humana, y nos lleve a todos a poner en práctica, no simplemente una actitud de tolerancia sino una convivencia verdadera y pacífica”.

Fuente: ACI Prensa

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(Vaticano) Libertad religiosa para el bien de todos

La Comisión Teológica Internacional ha publicado un importante documento titulado “La libertad religiosa para el bien de todos”. A los cincuenta y cuatro años de la Declaración “Dignitatis Humanae”, del Concilio Vaticano II, era conveniente examinar la comprensión de este derecho que san Juan Pablo II consideraba la clave de bóveda de los derechos humanos.

Hoy vemos que tanto el fundamentalismo como el relativismo desafían el ejercicio sustancial de la libertad religiosa en el mundo. El primero porque supone la instrumentalización de la religión por parte de ideologías totalitarias que pretenden justificar la violencia con motivos pretendidamente religiosos. Pero también en las democracias liberales se ha extendido un concepto de neutralidad ambiguo, que muchas veces esconde un laicismo que pretende expulsar lo religioso del ámbito público. El documento reivindica el bien que supone el ejercicio de la libertad religiosa para la construcción y el enriquecimiento de la ciudad común, y también reconoce la necesidad de un discernimiento de la autoridad pública respecto de las diversas formas de experiencia religiosa.

El texto aborda también la implicación de la libertad religiosa en el modo de plantear la misión de la Iglesia, que debe ser siempre un testimonio del amor de Dios ofrecido a la libertad de las personas. Y proclama el martirio como forma suprema de testimonio de la fidelidad a la fe frente a la violencia y la persecución.

Fuente: COPE

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(Vaticano) Comisión Teológica Internacional publica un documento sobre centralidad de la libertad religiosa

La Comisión Teológica Internacional publicó un nuevo documento sobre la libertad religiosa, preparado en debates realizados desde el año 2014 y culminados en 2018. El texto busca aportar a los «desafíos contemporáneos» en una época marcada tanto por la persecución violenta de los creyentes en varias regiones del mundo como por las presiones de la secularización en Occidente.

El documento aborda temas como la radicalización de sectores fundamentalistas, la ambigüedad de la pretendida neutralidad del Estado en Occidente y el «totalitarismo suave» que pretende excluir y marginar la religión bajo el contradictorio pretexto de la tolerancia. La Comisión propone la proclamación de la libertad religiosa como un «testimonio de una verdad trascendente, que no se impone por la fuerza» y explica que la fe cristiana «está abierta a una confrontación positiva con las razones humanas de la verdad y del bien».

Los capítulos del documento reflexionan sobre la Declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, el derecho de la persona y de las comunidades a la libertad religiosa, el del de los estados en la protección de esta libertad fundamental, la contribución de esta liberta a la armonía social y la libertad religiosa en la perspectiva de la Iglesia Católica.

«La forma misionera de la Iglesia, inscrita en la disposición misma de la fe, obedece a la lógica del don, es decir, de la gracia y de la libertad, no del contrato y la imposición», afirma el documento. «A lo largo de este camino, en el que la libertad y la gracia se encuentran por la fe, la Iglesia se regocija en ser confirmada por el Señor, quien la acompaña, y ser guiada por el Espíritu que la  precede».

El texto, para poder ser publicado, fue sometido a aprobación de la Asamblea Plenaria de la Comisión Teológica Internacional de 2018, presentado al Cardenal Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien dio su visto bueno y finalmente al Papa Francisco, quien autorizó su divulgación el pasado 21 de marzo.

Con información de Comisión Teológica Internacional.

 

Fuente: Gaudium Press

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(Vaticano) Vaticano publica nuevo documento sobre libertad religiosa

La Comisión Teológica Internacional publicó este 26 de abril un documento sobre la libertad religiosa, en el que reitera que este derecho, tanto en su dimensión individual como en la comunitaria, es la base de todas las demás libertades.

El texto aprobado por el Papa Francisco se titula «Libertad religiosa por el bien de todos. Enfoque teológico a los desafíos contemporáneos” y ha sido publicado por ahora solo en italiano. Está compuesto por 87 puntos divididos en 7 capítulos.

“Una mirada al contexto actual”, “La perspectiva de Dignitas Humanae entonces y ahora”, “El derecho de la persona a la libertad religiosa”, “El derecho de las comunidades a la libertad religiosa”, “El estado de la libertad religiosa”, “La contribución de la libertad religiosa a la convivencia y la paz social” y “La libertad religiosa en la misión de la Iglesia” son los títulos de los siete capítulos.

Se trata de un documento que busca actualizar la recepción de la Declaración Dignatis Humanae, texto del Concilio Vaticano II que fue aprobado por el Papa San Pablo VI el 7 de diciembre de 1965. El documento actual busca explicar las razones de la correcta integración -antropológica y política- entre la instancia personal y la comunitaria de la libertad religiosa.

Sobre el texto conciliar, el documento de la Comisión Teológica Internacional señala que “su valiente puntualización de las razones cristianas del respeto por la libertad religiosa de los individuos y de las comunidades en el ámbito del estado de derecho y de las prácticas de la justicia de las sociedades civiles, merecen toda nuestra admiración”.

“La contribución del Concilio, que podemos definir como profético, ofreció a la Iglesia un horizonte de credibilidad y de aprecio que ha favorecido enormemente su testimonio evangélico en el contexto de la sociedad contemporánea”.

El texto resalta también la importancia de la religión en la vida pública y afirma que “la pretendida neutralidad ideológica de una cultura política que declara querer construir sobre las reglas meramente de procesos de justicia, sacando toda justificación ética y toda inspiración religiosa, muestra la tendencia a elaborar una ideología de la neutralidad que, de hecho, impone la marginación, si no la exclusión de la expresión religiosa de la esfera pública. Y, de ese modo, de la plena libertad de participación en la formación de la ciudadanía democrática”.

“Una cultura civil que define el propio humanismo a través de la remoción del componente religioso de lo humano, se ve forzada a sacar también partes decisivas de la propia historia, del propio saber, de la propia tradición de la propia cohesión social”, alerta.

La Comisión precisa en el documento que “no pretendemos proponer un texto académico sobre los muchos aspectos del debate sobre la libertad religiosa. La complejidad del tema, desde el punto de vista de los diversos factores de la vida personal y social que están involucrados, como desde el punto de vista de las perspectivas interdisciplinarias que cuestiona, es una evidencia común” por lo que proponen el texto como “una reflexión teológica-hermenéutica”.

En esta línea, el documento propone en la primera parte una síntesis histórica de la evolución del argumento de la libertad religiosa. Por ejemplo, cita a San Pablo VI quien afirmó que “la libertad religiosa es una cuestión vinculada a la verdad de la persona humana”.

Además, San Juan Pablo II escribió en la carta encíclica Redemptoris missio de 1990 que “la libertad religiosa es la base de todas las demás libertades, es un requisito indispensable para la dignidad de todo hombre. No es un derecho entre otros, sino que constituye la garantía de todas las libertades que garantizan el bien común de las personas y los pueblos”.

Por su parte, Benedicto XVI señaló en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2011 que “el derecho a la libertad religiosa está arraigado en la dignidad de la persona humana como un ser espiritual, relacional y abierto a lo trascendente. Por lo tanto, no es un derecho reservado solo para los creyentes sino para todos, porque es la síntesis y la cumbre de otros derechos fundamentales”.

En 2011, el ahora Papa Emérito también denunció que “desafortunadamente, todavía hay episodios frecuentes de negación de la libertad religiosa en el mundo que se manifiestan en formas dudosas de religión, como el sectarismo o el fundamentalismo violento, en la discriminación religiosa e incluso en las manipulaciones ideológicas secularistas”.

Por ello, Ratzinger señaló que “se necesita un laicismo positivo de las instituciones estatales para promover la educación religiosa, una manera privilegiada de permitir que las nuevas generaciones se reconozcan como hermanos y hermanas, con quienes caminar juntos y colaborar”.

En este sentido, el documento insiste en que “los gobiernos deben, entre todas sus tareas, proteger, y defender los derechos humanos, como la libertad de conciencia y la religiosa”.

Asimismo, el texto recuerda que el Papa Francisco “presta gran atención a los muchos mártires de nuestro tiempo, víctimas de la persecución y la violencia por motivos religiosos, así como a las ideologías que excluyen a Dios de las vidas de los individuos y las comunidades”.

“Para el Pontífice, la religión auténtica, desde dentro, debe poder dar cuenta de la existencia del otro para fomentar un espacio común, un entorno de colaboración con todos, en la determinación de caminar juntos, orar juntos, trabajar juntos, Para ayudarnos juntos a establecer la paz”, escribió en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium de 2013.

Por otro lado, el documento explica que la Iglesia Católica “contribuye, también desde un punto de vista metodológico, al correcto encuadre de la libertad religiosa en la esfera pública” pero rechaza su identificación como “una simple opinión o grupo de presión” sino que su relevancia pública “se refiere al interés en el bien común”.

En esta línea, el texto también recuerda que “la misión de la Iglesia es la evangelización, que anuncia la justicia del amor universal de Dios y no se reduce a un interés político partidista. En consecuencia, su contribución a la buena cultura y prácticas de la ética pública pasa por el vínculo social y la participación civil”.

Fuente: ACI Prensa

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(Vaticano) Los mártires cristianos testimonian que la injusticia no tiene la última palabra

El Santo Padre recuerda en un tweet a los mártires de todos los tiempos, testigos de la Resurrección de Jesús. 

 

Francisco: los cristianos son más perseguidos hoy que en los primeros siglos

El Santo Padre ha alzado muchas veces la voz contra la persecución cristiana: «Puede parecer difícil de creer -dijo en un reciente mensaje en vídeo-, pero hoy hay más mártires que en los primeros siglos». Según numerosos estudios internacionales, los cristianos son hoy en día el grupo más perseguido del mundo, con más de 200 millones de personas sometidas a discriminación, violaciones de los derechos humanos, agresiones y ataques. Muchas personas pierden la vida para permanecer fieles a Jesús.

Cristianos asesinados sólo por ser cristianos

Al respecto, Francisco usa palabras fuertes: «Pensemos en nuestros hermanos asesinados en la playa de Libia; pensemos en ese niño quemado vivo por sus compañeros porque es cristiano; pensemos en esos migrantes que son arrojados en alta mar, por ser cristianos; pensemos (…) en esos etíopes asesinados por ser cristianos…Y muchos otros que no conocemos, que sufren en las cárceles, por ser cristianos…. Hoy la Iglesia es la Iglesia de los mártires: ellos sufren, ellos dan su vida y nosotros recibimos la bendición de Dios por su testimonio. (Misa en Santa Marta el 21 de abril de 2015)

Silencio cómplice de las potencias

El Pontífice repite que «no hay cristianismo sin persecución»; y nos invita a recordar la última de las bienaventuranzas: «Cuando os lleven a las sinagogas, os perseguirán, os insultarán: éste es el destino del cristiano». Y denuncia: «Hoy, ante este hecho que ocurre en el mundo, ante el silencio cómplice de tantos poderes que podrían detenerlo, nos encontramos ante este destino cristiano: recorrer el mismo camino que Jesús» (Misa en Santa Marta, 7 de septiembre de 2015).

Dos tipos de persecución: violenta y travestida de la cultura

El Papa habla de dos tipos de persecución contra los cristianos: la persecución explícita, violenta y brutal, y la persecución «educada, disfrazada de cultura, modernidad y progreso».

«Es la persecución la que priva al hombre de la libertad, incluso de la objeción de conciencia. Dios nos ha hecho libres, pero esta persecución te quita la libertad. Y si no lo haces, serás castigado: perderás tu trabajo y muchas cosas o serás dejado de lado. Esta es la persecución del mundo – subraya Francisco – cuando las potencias quieren imponer actitudes, leyes contra la dignidad del hijo de Dios, las persiguen y van contra Dios Creador: es la gran apostasía». (Misa en Santa Marta, 12 de abril de 2016).

Las palabras de los Papas sobre los ataques de origen islámico

Ante la explosión del fenómeno de los atentados, especialmente de origen islámico, el Papa Francisco siguió la línea de sus predecesores, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, que en su condena de los atentados terroristas pronunciaron palabras muy duras contra la explotación de la religión y el uso de la violencia en nombre de Dios, pero sin dar nunca una connotación religiosa a esos actos. Sobre todo, porque la gran mayoría de los musulmanes o adherentes a otras confesiones religiosas no se reconocen en esa violencia, y porque seguir dialogando es decisivo para lograr la convivencia y la paz en el mundo.

Los ataques del 11 de septiembre

El Papa Wojtyla, el día después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, expresó «profundo dolor» y angustia ante un «horror tan indecible».

«Ayer -decía San Juan Pablo- fue un día oscuro en la historia de la humanidad, una terrible afrenta a la dignidad humana (…) ¿Cómo pueden ocurrir episodios de tan salvaje brutalidad? El corazón del hombre es un abismo del que a veces surgen dibujos de una ferocidad sin precedentes, capaces en un momento de perturbar la vida serena y laboriosa de un pueblo. Pero la fe viene a nuestro encuentro en estos momentos en los que cada comentario parece inadecuado. La palabra de Cristo es la única que puede dar respuesta a las preguntas que se suscitan en nuestra alma. Si aún el poder de las tinieblas parece prevalecer, el creyente sabe que el mal y la muerte no tienen la última palabra. Aquí descansa la esperanza cristiana; aquí, en este momento, se alimenta nuestra confianza orante».

Benedicto XVI: el diálogo con los musulmanes es una necesidad vital

Así también en los ataques posteriores llevados a cabo por extremistas musulmanes, Juan Pablo II nunca menciona la palabra Islam. Lo mismo que hizo Benedicto XVI. El 7 de julio de 2005, una serie de atentados suicidas perpetrados por extremistas islámicos causaron la muerte de 56 personas en Londres.

El 10 de julio, en el Ángelus, Benedicto XVI expresó su «profunda tristeza» por los atentados terroristas y añadió: «Rezamos por las personas asesinadas, por los heridos y por sus seres queridos. Pero también oramos por los atacantes: para que el Señor toque sus corazones. A los que despiertan sentimientos de odio y a los que llevan a cabo actos terroristas tan repugnantes les digo: Dios ama la vida, que Él creó, no la muerte. ¡Deténgase, en el nombre de Dios!».

Igualmente, el 12 de septiembre de 2006, Benedicto XVI pronunció su famosa lectio magistralis en la Universidad de Ratisbona, Alemania, citando las palabras del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, en un diálogo con un persa que tuvo lugar a finales del siglo XV, que hablaba, entre otras cosas, de la violencia en el Islam. Un fragmento inmediatamente instrumentalizado que provocó manifestaciones e incidentes en el mundo islámico. Olvidando que el texto de Ratzinger fue sobre todo una denuncia de la marginación de la fe religiosa en la sociedad occidental.

Para aclarar públicamente su pensamiento, el 25 de septiembre de 2006 Benedicto XVI se reunió con los embajadores de los países de mayoría islámica en Castel Gandolfo, reafirmando que «la Iglesia también mira con estima a los musulmanes que adoran al Dios único, viviente y subsistente, misericordioso y omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que habla a los hombres. Tratan de someterse con todo su corazón a los decretos de Dios, incluso a los ocultos, como lo hizo Abraham, a los que se refiere con gusto la fe islámica». Benedicto XVI reafirma firmemente que «el diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una elección del momento. En efecto, se trata de una necesidad vital de la que depende en gran medida nuestro futuro».

Fuente: Vatican News

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(Vaticano) Mons. Ayuso: El diálogo interreligioso a través del respeto de los DDHH

Mons. Miguel Ángel Ayuso, secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, explicó a periodistas y embajadores algunas claves de interpretación del documento ‘Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común’, firmado por el Papa Francisco, el Gran Imán de Al-Azhar y Ahmad Al Tayeb, principal líder académico del islam suní

El prelado dijo a los presentes en una reunión organizada por Mediatrends, en el Hotel NH Giustiniano, que el documento de Abu Dabi “no es un documento islamocristiano, está firmado en cuanto representantes de las dos mayores religiones monoteístas y está destinado a promover y transmitir un mensaje: la fraternidad es una piedra fundamental”.

“Las diferentes tradiciones tienen un patrimonio de valores -que sin entrar en materia política- deben saber proponerlos en favor de la dignidad humana, del respeto y la fraternidad”, dijo, invitando a leer el documento de Abu Dabi. “¿Cómo podemos crear un mundo más fraterno? Este es un desafío abierto, una pista en la que el Papa nos recuerda que no se trata de quejarnos, sino proponer valores y vivirlos”. Todo esto en un momento en el que “hay un populismo que pone en riesgo los valores más fundamentales de nuestro sistema democrático mundial”.

El documento es un mensaje para promover el diálogo interreligioso

Mons. Ayuso añadió que “no es un mensaje para el Cairo y el Vaticano, sino para promover el diálogo interreligioso” precisando que “nosotros no decimos que todas las religiones son iguales, porque nos llevaría al relativismo”. Sino que “a partir de nuestra propia identidad, arraigados en nuestra esencia de que Jesús es camino, verdad y vida, nos hacemos compañeros de viajes de nuestros amigos, caminando hacia la Verdad con ‘V’ mayúscula, sin miedo, porque el miedo es el peor enemigo del diálogo”.

Y reiteró que el diálogo se realiza “arraigados en nuestra propia identidad, para recorrer un camino en nuestro itinerario humano, hombro con hombro, proponiendo la humanidad, para ayudar a conseguir la paz”. “El discurso del Papa con el gran Imán fue muy positivo -explicó Mons. Ayuso- porque recordó tres cosas importantes: que debemos mantener la propia identidad, fundamental en nuestras vidas; que debemos conocer al otro porque no lo conocemos y no nos hacemos conocer; y el tema del pluralismo”.

La felicidad: aspiración de los seres humanos

“En el fondo, como dice Nostra Aetate, cuál es la aspiración de cada ser humano: ser felices, vivir, tener un trabajo digno, una familia, ver a los hijos crecer bien, un hogar. Son los anhelos fundamentales de todos los seres humanos”, explicó el monseñor español. Y que “muchos de estos elementos no existen, porque falta un compromiso concreto, a nivel de comunidad internacional, para respetar que todo esto es algo que viene de Dios”.

“Creo que hemos llegado a un momento muy delicado, que desde el 11 de septiembre de 2001 nos ha llevado a divisiones, violencia, al descarte de la religión, a un laicismo muy violento. Y esto nos ha dividido” dijo el secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Precisó además que se la llegado a esta situación debido “al terrorismo de matriz islamista, que ha puesto en la parrilla el tema religioso”, olvidando en cambio que “la religión es parte de la solución de los problemas que vivimos hoy en día”. “Para esto es necesario lo que el Papa dijo en Abu Dabi: vivir con sinceridad de intención, o sea sin segundas intenciones”. Vale a decir, evocar “esta sinceridad de querer un mundo mejor”, y no “a través de los intereses que llevan a las guerras, como la venta de armas”.

Para alcanzar la felicidad: proteger los derechos humanos

Indicó además que “es fundamental para ello el tema de los derechos humanos, el respeto de la vida y la libertad religiosa, no solo la libertad de culto sino sobre todo la libertad de conciencia”. Mons. Ayuso concluyó indicando que el Papa sabía que ese viaje era un riesgo enorme, pero qué iba a ser un evento de gran importancia.

Respondiendo a las preguntas de los periodistas, Mons Ayuso indicó que “Ha habido una evolución muy positiva del mundo islámico. Después del 11 de septiembre, ante la fase de islamofobia que fue creciendo, se ha entendido que estos terroristas no son musulmanes, sino que instrumentalizan su terror con textos islámicos. Esto ha levantado ampollas en el mundo islámico y les ha hecho entender que es necesario renovar el discurso religioso. Así ha habido una reacción de la comunidad musulmanas, en diversas instancias y modos indicando los verdaderos valores de la religión islámica, separándolo de la violencia”.

Fuente: Vatican News

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(Vaticano) Monseñor Parolin habla sobre Sudán del Sur, nación devastada por la guerra

Sudán del Sur: el cardenal Parolin confirma a Zenit que hay un “cauto optimismo” sobre la visita del Papa al país

Monseñor Parolin responde sobre el esperado viaje a esta nación devastada por la guerra en Stand Together to Defend International Religion Freedom, el acto de la Embajada de los Estados Unidos de América ante la Santa Sede.

El cardenal Pietro Parolin ha confirmado a Zenit que existe un “cauto optimismo” sobre la visita del Papa Francisco a Sudán del Sur.

El Secretario de Estado del Vaticano realizó esta declaración en el Simposio Stand Together to Defend International Freedom. El evento, celebrado el 3 de abril de 2019 en Roma, fue promovido por la Embajada de los Estados Unidos ante la la Santa Sede y celebrado en su embajada.

El cardenal habló a la prensa respondiendo concretamente a la pregunta realizada por Zenit sobre el ampliamente especulado y esperado viaje papal a la nación africana, asediado por la guerra civil.

En su respuesta, el Secretario de Estado Vaticano dijo: “Sabemos que el Papa quiere ir allí y sabemos que la situación ha mejorado un poco, especialmente después de que el acuerdo fuera firmado, y también por la buena voluntad de las personas que están involucradas en la situación”.

“En Italia, se dice que tenemos cautto ottimismo (optimismo cauto)”, dijo con una sonrisa.

Retiro espiritual para los líderes de Sudán

Esta semana en el Vaticano se celebra un retiro espiritual para los líderes de Sudán del Sur, según afirmó el Director ad intermin de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti.

El Papa ha expresado en varias ocasiones su deseo de hacer un viaje a este país, señalando también su deseo de visitarlo con el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

La semana pasada, el Secretario de Relaciones con los Estados, el arzobispo Paul Richard Gallagher, visitó Sudán del sur. El 2 de mayo de 2018, la Embajadora de Reino Unido ante la Santa Sede, Sally Axworthy, y los representantes del Arzobispo de Canterbury para la reconciliación con Sudán del Sur se reunieron con el Arzobispo Paul Gallagher para dialogar en torno al impulso de la paz en la nación.

El 16 de marzo, el Papa Francisco recibió al presidente de la nación y a su delegación en el Vaticano, donde el Pontífice, según las declaraciones del Vaticano, “expresó el deseo de evaluar las condiciones para una posible vista a Sudán del Sur, como un signo de cercanía a la población y de apoyo al proceso de paz”.

El Santo Padre visitará los países africanos de Madagascar, Mozambique y Mauricio del 4 al 10 de septiembre de 2019.

A continuación se introducen palabras del Secretario de Estado en el evento de la Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede:

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Discurso del Cardenal Pietro Parolin

Excelencias, queridos amigos,

Me complace tener esta ocasión para presentar algunas breves observaciones al final de este Simposio Internacional de Libertad Religiosa, organizado por la Embajada de los Estados Unidos ante la Santa Sede con la cooperación de otras instituciones. Un agradecimiento especial para el Embajador Gingrich por su amable invitación para presentar algunas reflexiones finales sobre el tema: “Unidos juntos para defender la libertad religiosa internacional”.

Un breve examen de las numerosas violaciones de la libertad religiosa en el escenario mundial y del número impresionante de personas inocentes que sufren persecución, debido a sus creencias, incluidos muchos cristianos, no deberían dejar lugar a dudas de que estamos enfrentando un ataque agresivo dirigido al corazón de  los derechos humanos fundamentales, que son necesarios para el florecimiento de la persona humana, de la sociedad en su conjunto y para la coexistencia pacífica entre las naciones.

A pesar de tantos esfuerzos para promover y reforzar el derecho humano fundamental a  la libertad religiosa, somos, en cambio, testigos de un deterioro continuo, incluso podríamos decir de  un asalto, a este derecho inalienable en muchas partes del mundo. La religión siempre ha sido objeto de gran consideración, como se ve en su regulación por parte de los sistemas jurídicos nacionales o internacionales. La elección de la fe y la consiguiente adhesión a una religión afectan todos los niveles de la vida, así como las esferas sociales y políticas. Por lo tanto, la elección y la práctica de la propia fe deben estar libres de restricciones y coerción. No obstante  la fuerte protección que la libertad religiosa tiene en el marco del derecho internacional, incluida su clara presentación en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), así como en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, seguimos presenciando graves violaciones de este derecho fundamental básico, a menudo efectuadas con impunidad y que, a veces, reciben poca o ninguna atención en los medios de comunicación.

Dicho esto, el tema de los dos grupos  de debate de esta mañana es bastante apropiado. La sensibilización de la opinión pública sobre la realidad de la persecución religiosa, en particular a través de los rápidos medio de la era digital sigue siendo un paso útil para enfrentar las violaciones de la libertad religiosa. Más aún, los que trabajan en el sector de los medios de comunicación y las redes sociales deben sacar a la luz los hechos que amenazan el bien común de la familia humana. Las groseras  violaciones de la libertad de religión deben considerarse una de esas amenazas.

El segundo grupo plantea un tema aún más difícil, el de una cooperación internacional que   no sea simplemente  un “estar juntos” sino un “trabajar juntos” en todos los niveles para defender y promover la libertad religiosa. Por lo que se refiere a este aspecto, la Iglesia católica busca continuamente todos los medios posibles para fomentar el respeto mutuo y la colaboración entre las naciones, los pueblos y las religiones para favorecer la coexistencia pacífica, para fomentar un ambiente social y político que respete la libertad de la conciencia de la persona y sus creencias respetando la igualdad de sus derechos, como los de  cualquier otro ciudadano, especialmente en aquellos contextos en los que su creencias no sean las de la mayoría.

En efecto, reflexionando sobre los dos sectores principales que han sido objeto de discusión en los grupos, resulta evidente que concientizar  sobre la realidad brutal de la persecución religiosa en el mundo sería inútil a menos que haya un intento serio y concreto de trabajar juntos para abordar y superar las causas que están en la raíz de este problema. Esto es, por supuesto, un gran desafío, porque al pasar de “palabras” a “acciones” siempre se  encuentran  varias complicaciones.

Un aspecto importante es que, al discutir de  la libertad religiosa, nunca debemos perder de vista las bases antropológicas de este derecho. No hacerlo es correr el riesgo de entender la libertad religiosa como algo accesorio  a la persona humana, como algo concedido desde “fuera” a la persona, incluso por el Estado, en lugar de como un don de  Dios, de hecho un don arraigado en la dimensión trascendente de la naturaleza humana. Claramente, las autoridades civiles tienen la obligación de proteger y defender la libertad religiosa, pero no en el sentido de ser sus autores, sino más bien sus custodios.

La protección y las limitaciones son los dos elementos clave que atañen a cualquier debate sobre la libertad religiosa como un derecho fundamental debido a su conexión directa con la persona humana. De hecho, también cumple un papel estratégico en la evaluación y la garantía de la adecuada atención y garantía otorgada por las autoridades públicas. Esta interpretación refleja el proceso de afirmación de los derechos humanos que ha caracterizado la historia de los últimos siglos, colocando a la persona humana y sus derechos en el centro de las acciones jurídicas, políticas, culturales y religiosas. En efecto, la libertad religiosa plantea la cuestión de la indivisibilidad de los derechos humanos, que se ha convertido en un principio rector y un supuesto fundamental del derecho internacional acerca de los derechos humanos.

La libertad religiosa es un derecho fundamental, que refleja la más alta dignidad humana, la capacidad de buscar la verdad y conformarse a ella, y reconoce en ello una condición, que es indispensable para la capacidad de desplegar toda la potencialidad propia. La libertad religiosa no es solo la de la creencia o la del culto privado. Es la libertad de vivir, tanto en privado como en público, de acuerdo con los principios éticos que resultan de los principios religiosos. Este es un gran desafío en el mundo globalizado, donde las convicciones débiles también rebajan el nivel ético general y, en nombre de un concepto falso de tolerancia, se termina por perseguir a quienes defienden su fe.

Otro aspecto que requiere nuestra atención es el de ser juiciosos en nuestra evaluación de los desafíos y amenazas a la libertad religiosa. Si bien las violaciones de este derecho  abarcan una  amplia variedad de formas, parece que, sin querer simplificar la discusión, existen dos fuerzas conceptuales que conducen a violaciones de este derecho, que se prestan a ser fácilmente politizadas. Por un lado, y quizás el más obvio, se trata de  la actitud de intolerancia religiosa, un determinado enfoque miope, que considera cualquier religión o creencia fuera de la propia no solo meramente inferior sino como algo que merece ser degradado o categorizado como de segunda clase.  Se observa, con demasiada frecuencia, en situaciones políticas, sociales o culturales, por ejemplo con los cristianos, que son tratados como ciudadanos de segunda clase. Por otro lado, hay una tendencia a atacar la libertad religiosa desde lo que podríamos llamar un punto de vista “ideológico”, el que toma, por ejemplo, el principio que se encuentra en el marco de derechos humanos que considera a los derechos humanos como “intersectoriales” y “transversales”. En este contexto, algunos de los llamados “nuevos derechos humanos” a veces tienden a entrar en conflicto con los derechos humanos fundamentales reconocidos universalmente, incluida la libertad religiosa y el derecho a la vida.

Por ejemplo, el ejercicio de la libertad religiosa, especialmente en la plaza pública, con respecto a la institución del matrimonio o en relación con el derecho inviolable a toda vida humana, a menudo se enfrenta a los llamados “nuevos derechos” que tienden a presentarse en completa contradicción con estos derechos humanos fundamentales o a invadir su campo.

Dada su importancia, parece que estas dos fuerzas conceptuales deben permanecer en primer plano en nuestras discusiones. Perderlas de vista nos haría correr el riesgo de “no entender”  de  lo que realmente sea la libertad religiosa. La libertad religiosa ciertamente significa el derecho a adorar a Dios, individualmente y en comunidad, como lo dicta nuestra conciencia. Pero, la libertad religiosa, por su naturaleza, trasciende los lugares de culto y la esfera privada de individuos y familias. Nuestras diversas tradiciones religiosas sirven a la sociedad principalmente por el mensaje que proclaman. Llaman a los individuos y a las comunidades a adorar a Dios, la fuente de toda vida, libertad y felicidad. Nos recuerdan la dimensión trascendente de la existencia humana y nuestra libertad irreductible frente a toda pretensión de poder absoluto.

Para concluir, me gustaría reafirmar que la Santa Sede seguirá participando plenamente en la promoción de la libertad religiosa, ya que este derecho fundamental está estrechamente relacionado con la protección de la conciencia y la defensa de la persona humana. Un ejemplo reciente de esta prioridad para la Iglesia es el documento “Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común”, firmado por el Papa Francisco y el Gran Imán Ahmad al-Tayyib en Abu Dabi el 4 de febrero. Os animo a leer el documento completo, si todavía no lo habéis hecho y quisiera terminar citando uno de los pasajes, que para mí parece ser el centro de este simposio.

“Declaramos también la importancia de reavivar el sentido religioso y la necesidad de reanimarlo en los corazones de las nuevas generaciones, a través de la educación sana y la adhesión a los valores morales y a las enseñanzas religiosas adecuadas, para que se afronten las tendencias individualistas, egoístas, conflictivas, el radicalismo y el extremismo ciego en todas sus formas y manifestaciones “.

Gracias por vuestra atención.

Traducción de Zenit, Larissa López Delgado

Deborah Castellano Lubov
(ZENIT – 8 abril 2019).-

Fuente: Revista Ecclesia