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(Brasil) Es responsabilidad de la Iglesia denunciar la injusticia

El colonialismo está en nuestra política, en la forma en que ciertos países permiten que la industria saquee los recursos naturales y ceda a los intereses de unos pocos por encima del bienestar de muchos

Necesitamos escuchar – escuchar verdaderamente el grito de la Tierra y de nuestras Hermanas y Hermanos de la Amazonia

Debemos denunciar los modelos extractivistas y los proyectos que destruyen la vida, debemos también promover y compartir la sabiduría y el conocimiento de otra forma de vida

Quisiera compartir algunas reflexiones relativas a los artículos 101 y 104 del Instrumentum laboris sobre la necesidad de una conversión ecológica integral, reconociendo nuestra complicidad con las estructuras de pecado, colonialismo y ecocidio. Y luego, quiero dirigir su atención hacia el llamado a la solidaridad mundial y la responsabilidad de la Iglesia de denunciar la injusticia, como se expresa muy claramente en el artículo 146.

Agradezco que nuestra voz sea escuchada y poder compartirla este momento tan importante en la historia de nuestra Iglesia. Este Sínodo de la Amazonía, busca encontrar nuevos caminos para una ecología integral, y estos caminos ya están siendo forjados por la presencia y participación de una mayor diversidad de voces. Ya estamos cambiando juntos, y esto, debe celebrarse.

Cuando los indígenas de mi país comienzan a hablar, primero nombran a su clan y quiénes eran sus padres. De esta manera, sabemos quién está hablando. Soy Josianne, hija de Paul y Sandralee, canadiense, abogada, católica, laica, madre de dos hijos y una hija y también producto del colonialismo.

Mis antepasados dejaron Europa para establecerse en Canadá, huyendo del hambre y la guerra, y buscando una vida mejor. Este es un recuento loable de la historia de la valiente migración de mi familia. Me criaron con buenos valores, pero nunca me enseñaron lo que significa ser el colonizador. No aprendí hasta mucho, mucho más tarde, a conciliar mi buena vida con el sufrimiento, la discriminación, la indiferencia y la injusticia sistémica hacia los indígenas de mi propio país. No lo sabía. No lo ví. No deseaba verlo. Pero luego, poco a poco, aprendí y empecé a desaprender todo lo que creía que sabía sobre mi país y sobre el colonialismo.

El colonialismo no es sólo un capítulo oscuro en la historia europea y mundial, o en la historia de la Iglesia Católica…. está siempre presente. Está presente en el modelo económico que busca el crecimiento y el lucro por encima de la vida y la dignidad, en los sistemas de injusticia que perpetúan la desigualdad, el racismo, el sexismo y la violencia. Está presente en las economías extractivistas de las que tanto dependemos, ya sea para la agricultura, el transporte, el insaciable consumo y la producción que ahora está destruyendo nuestro planeta y amenaza las vidas de aquellos que tratan de proteger la tierra.

papa-sinodoamazonia

El colonialismo está en nuestra política, en la forma en que ciertos países permiten que la industria saquee los recursos naturales y ceda a los intereses de unos pocos por encima del bienestar de muchos. El colonialismo está en el centro de nuestra vida cotidiana, de nuestro cómodo nivel de vida occidental. Vivimos bien, demasiado bien, y es a expensas directas de nuestra tierra y de nuestros hermanos y hermanas en regiones lejanas, como la Amazonia.

Ahora sé que todo lo que tenemos no lo hemos ganado, sino robado, esto es un pecado profundo y una injusticia. Entonces, ¿qué hago cuando me doy cuenta de que tengo privilegios, poder, una ventaja injusta en la vida (aun siendo mujer… así que imagínense mis hermanos!)…? Tenemos una responsabilidad compartida por nuestra Casa Común. Debemos actuar. Es tiempo de conversión, reconciliación y reparación. Es hora de la solidaridad y de la justicia.

Pero el primer paso es la conversión. Los cambios necesarios para hacer frente a la urgente crisis ecológica en nuestro modo de vida actual y en nuestros sistemas políticos y económicos, son monumentales.
Primero necesitamos escuchar – escuchar verdaderamente el grito de la Tierra y de nuestras Hermanas y Hermanos de la Amazonia. Necesitamos reconocer y asumir cómo impactamos directamente en la vida de la Amazonía y también reconocer cuán vital es la Amazonía para la vida de todos nosotros.

En el artículo 146 del Instrumentum laboris, tenemos sugerencias claras sobre lo que debemos y podemos hacer juntos. Ya tenemos nuestro plan de trabajo.

Debemos denunciar los modelos extractivistas y los proyectos que destruyen la vida, debemos también promover y compartir la sabiduría y el conocimiento de otra forma de vida, en armonía con la Creación, viviendo más sosteniblemente, al ritmo de la tierra, de los recursos, consumiendo menos, produciendo menos y desperdiciando menos.

Por último, también debemos escuchar a los jóvenes protestando en las calles que están tan decepcionados de nosotros en este momento, y exigen que tomemos medidas urgentes para cambiar las cosas. Nos recuerdan que se trata también de una cuestión de justicia intergeneracional. Ya estamos en deuda con ellos. Si continuamos por este camino, ¿qué quedará de la tierra para nuestros hijos?

Mis padres me enseñaron que ser católica es defender siempre la justicia, defender siempre a los excluidos o quienes son maltratados. También trato de enseñar esto a mis propios hijos. La situación actual en el mundo está llena de injusticias y la urgencia de la crisis ecológica a la que nos enfrentamos es aterradora. Puede que tengamos miedo del futuro, e incluso más miedo del cambio que se necesita para afrontar estos retos, pero no podemos actuar por miedo. En cambio, creo que siempre debemos actuar por amor. Amor por nuestros hijos, amor por nuestros hermanos y hermanas, amor por nuestra madre tierra. Sólo cuando cuidamos de verdad podemos ser valientes.

Josianne Gauthier - Foto Marta Isabel González.

 

Fuente: Religión Digital

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(Vaticano) Sacerdotes casados: la Iglesia católica debate la ordenación de hombres casados en el Sínodo Amazónico

Obispos católicos de todas partes del mundo están reunidos hoy en el Vaticano para discutir sobre el futuro de la iglesia en la Amazonía.

El denominado «Sínodo Amazónico» se llevará a cabo durante las siguientes tres semanas —desde el 6 al 27 de octubre—, y contará con la participación de alrededor de 260 personas, entre ellas, religiosos, dirigentes indígenas de la zona y expertos.

El cambio climático, la migración y el evangelismo son algunos de los tópicos que se esperan abordar durante el encuentro. Pero hay un tema en particular que ha dominado los titulares: si los hombres casados ​​podrán convertirse en sacerdotes.

En uno de los documentos de trabajo realizados para el Sínodo —denominado «Instrumentum laboris»— se sugiere que en zonas remotas de la Amazonía, hombres mayores y casados podrían ser ordenados.

Según el texto, tendrían que ser hombres particularmente respetados y que preferiblemente procedan de las comunidades indígenas donde tienen la intención de trabajar.

A ellos se les llama «viri probati» que en latín significa «hombres probados», y a los que, de modo extraordinario, se les admite la ordenación sacerdotal.​

«Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana», dice el documento, en su capítulo IV.

Escasez de sacerdotes en la región

Los obispos sudamericanos han abordado esta temática en un esfuerzo por hacer frente a la escasez de sacerdotes en la región.

«En las últimas décadas (…), la Iglesia de la Amazonía supo reconocer que, por causa de las inmensas extensiones territoriales, la gran diversidad de sus pueblos y los rápidos cambios en los escenarios socio-económicos, su pastoral tenía una presencia precaria», dice otros de los textos preparatorios del Sínodo.

«Una misión encarnada implica un repensar la presencia escasa de la Iglesia con relación a la inmensidad del territorio y su diversidad cultural», agrega.

Se estima que al menos el 85% de las aldeas en la Amazonía no pueden celebrar la misa todas las semanas como resultado de esta escasez y algunos solo ven a un sacerdote una vez al año.

«El Papa Francisco, proveniente de América Latina, tiene una comprensión instintiva de algunos de los desafíos de esa región», dice a BBC News el académico Gregory Ryan, del Centro de Estudios Católicos.

«La preocupación de cuán bajo es el número de los sacerdotes en la región amazónica es realmente la base fundamental de esto», agrega. «Está vinculado con el fuerte sentido católico de que la Eucaristía (que solo puede ser celebrada por sacerdotes) está en el corazón de la comunidad cristiana regular».

¿Por qué es tan controvertido?

A pesar de que actualmente existen algunos sacerdotes casados —como anglicanos que se convirtieron al catolicismo o miembros de las iglesias católicas orientales—, para muchos, el celibato es un factor muy importante para ser un sacerdote católico.

Se supone que un sacerdote está casado con Dios y que, por lo mismo, no se distrae por lo que algunos consideran «preocupaciones mundanas», como una esposa o una familia.

La profesora Linda Woodhead, que se especializa en sociología de la religión, explica que además del celibato, los sacerdotes y monjas católicos «reciben su alojamiento (y) subsidio básico para que estén completamente dedicados a hacer lo que están haciendo».

«La gente siente que ese sacerdote tiene el tiempo para darles», dice la académica. «Ese sacerdote está allí y está disponible para ellos y eso es algo muy especial», agrega.

Para los tradicionalistas, este es un problema que tiene que ver con la dirección con la que el Papa Francisco está conduciendo la Iglesia. Algunos críticos consideran que la idea de permitir sacerdotes casados ​​en el Amazonas es solo un «pretexto» para abolir el celibato por completo.

Según una carta enviada por el cardenal alemán Walter Brandmüller a los demás miembros del colegio cardenalicio, el Sínodo Amazónico podría marcar «la autodestrucción de la Iglesia».

La autoridad religiosa aseguró que algunos puntos del «Instrumentum laboris»parecen estar en «disonancia» respecto a la «enseñanza auténtica» de la Iglesia.

¿Ordenación sacerdotal de mujeres?

El cardenal también puso en duda otros de los puntos importantes del texto: revisar el rol de la mujer en la Iglesia.

Según el documento, se debe «identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica».

Quienes están en contra de esta medida temen que también pueda marcar el comienzo de la ordenación para ellas.

Pero para la académica Linda Woodheadesto es parte de la evolución de la Iglesia como institución. «La iglesia católica siempre cambia, como cualquier institución que dura tanto», dice.

«Ha cambiado radicalmente incluso desde el siglo XX. Solía ​​oponerse a la democracia, el liberalismo y los derechos humanos. Ahora defiende los derechos humanos», agrega.

Hay religiosos que aseguran que, si hombres casados comienzan a ordenarse en la Amazonía, eventualmente podría suceder lo mismo en otras regiones con escasez de sacerdotes, como las islas del Pacífico.

Pero el académico Gregory Ryan argumenta que «si esto sucede, será una excepción».

«Una de las cosas por las que la gente está muy preocupada es si la excepción se convierte en la regla», dice. «Creo que la iglesia resistirá eso instintivamente. La cultura clerical célibe está profundamente arraigada».

Fuente: BBC

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(Vaticano) Vaticano y EE.UU. reafirman su compromiso de defender la libertad religiosa y los Derechos Humanos en el mundo

Al conmemorar el 35º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas, Francisco y Pompeo reafirmaron el compromiso de proteger a las comunidades cristianas en Oriente Próximo y promover la democracia y los Derechos Humanos a nivel mundial

También discutieron sobre la importancia de prevenir la trata de personas

El Papa Francisco recibió este jueves al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, donde reafirmaron el compromiso de promover la libertad religiosa en el mundo y de proteger a las comunidades cristianas en Oriente Próximo.

Mike Pompeo y el Papa Francisco también debatieron sobre «los continuos esfuerzos de Estados Unidos y la Santa Sede para promover la democracia y los Derechos Humanos a nivel mundial», según informó la portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus.

«El secretario Michael R. Pompeo se reunió con Su Santidad el Papa Francisco en la Ciudad del Vaticano. Reafirmaron el compromiso de Estados Unidos y la Santa Sede de promover la libertad religiosa en todo el mundo y, en particular, de proteger a las comunidades cristianas en Oriente Próximo», señaló. Ortagus informó además que Pompeo se reunió el miércoles con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y con el secretario de Relaciones con los Estados, el arzobispo Paul Gallagher.

Al conmemorar este año el 35º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas formales entre Estados Unidos y la Santa Sede, Pompeo agradeció al cardenal Parolin y al arzobispo Gallagher «los esfuerzos del Vaticano para proporcionar asistencia humanitaria y poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano».

También discutieron sobre «la importancia de prevenir la trata de personas y promover la libertad religiosa internacional». En relación a Oriente Próximo, Pompeo destacó «los esfuerzos de Estados Unidos para apoyar a las minorías cristianas» y enfatizó «la importancia de los continuos llamamientos de Estados Unidos y el Vaticano para poner fin a la catástrofe humanitaria en Siria».

Fuente: Religión Digital

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(Vaticano) Pompeo y el Papa Francisco instan a la libertad religiosa en Medio Oriente, en otros lugares del mundo : Estados Unidos

El Papa Francisco y el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, acordaron la importancia de proteger los derechos de las minorías cristianas en el Medio Oriente durante una reunión en el Vaticano el jueves, dijo el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Pompeo, cuyo viaje a Italia, Montenegro, Macedonia del Norte y Grecia ha sido eclipsado por una investigación de juicio político en el hogar dirigido al presidente Donald Trump, se reunió con el Papa durante aproximadamente media hora.

«Reafirmaron el compromiso de Estados Unidos y la Santa Sede de promover la libertad religiosa en todo el mundo y, en particular, de proteger a las comunidades cristianas en el Medio Oriente», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus.

Las antiguas comunidades cristianas enfrentan persecución o acoso en algunos países de Medio Oriente, y muchos cristianos se han ido para construir nuevas vidas en Occidente.

El Vaticano no emitió una declaración sobre el contenido de la reunión. Por lo general, solo lo hace cuando el papa se encuentra con los jefes de estado.

El miércoles, Pompeo asistió a una conferencia del Vaticano sobre la libertad religiosa donde criticó a China por su trato a los musulmanes uigures.

Pompeo ya se ha reunido con líderes italianos y visitará su hogar ancestral en la escarpada región de Abruzzo, al noreste de Roma, antes de abandonar Italia.

Fuente: NewsFront

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(Vaticano) Gallagher: “El compromiso con la dignidad humana pasa por la libertad religiosa, la ayuda humanitaria y acabar con la trata”

  • El secretario de Relaciones con los Estados de la Santa Sede ha participado en la inauguración del simposio sobre ‘Caminos para lograr la dignidad humana: asociarse con organizaciones religiosas’
  • “Nuestro objetivo es construir una sociedad que sea verdaderamente tolerante e inclusiva”, ha subrayado

El secretario de Relaciones con los Estados de la Santa Sede, el obispo Paul Richard Gallagher, ha participado hoy, 2 de octubre, en la inauguración del simposio sobre ‘Caminos para lograr la dignidad humana: asociarse con organizaciones religiosas’, que se está celebrando en el Vaticano. Unas jornadas que han sido organizadas por por la Sección de Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado y la Embajada de los Estados Unidos ante la Santa Sede, como parte de los eventos para celebrar 35 aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y los Estados Unidos de América.

“Unas relaciones que, como destacó Francisco en su visita apostólica a los Estados Unidos en septiembre de 2015”, ha apuntado Gallagher, buscan “construir una sociedad que sea verdaderamente tolerante e inclusiva, así como salvaguardar la dignidad y los derechos inalienables de toda persona humana”. Por este motivo, el simposio celebrado hoy se ha llevado a cabo bajo tres “preguntas importantes relacionadas con nuestro compromiso compartido con la promoción de la dignidad humana, a saber, el avance del derecho fundamental a la libertad religiosa, la lucha contra el flagelo de la trata de personas y la prestación de asistencia humanitaria”.

“La libertad religiosa”, ha comenzado el prelado, “es simultáneamente un principio fundamental que fluye de la naturaleza humana y una realidad existencial en la vida de cada persona”, pero que, “desafortunadamente, tanto como principio como en la experiencia vivida de demasiadas personas, está bajo amenaza”. Por eso, Gallagher ha recordado la firma de la declaración sobre la ‘Fraternidad humana’, firmada por el Papa y el Gran Imam de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, en Abu Dhabi en 2018, en la que declaraban “que las religiones nunca deben incitar a la guerra, las actitudes de odio, la hostilidad y el extremismo, ni deben incitar a la violencia o al derramamiento de sangre”.

Proteger los derechos humanos

“En el esfuerzo por promover la libertad religiosa, sería beneficioso para las autoridades políticas comprometerse con líderes religiosos, con organizaciones religiosas y con organizaciones de la sociedad civil”, ha recomendado Gallagher, ya que “es cada vez más evidente que la libertad religiosa (y la religión misma) es beneficiosa para las personas en muchas áreas de la vida”. Sin embargo, el obispo se ha mostrado “de la opinión con que el énfasis principal con respecto a la libertad religiosa no debe ser político o ideológico”, sino que su “principal preocupación debe ser proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de manera efectiva”.

“La trata de personas es una de las realidades más oscuras del mundo actual”, ha continuado Gallagher. Una realidad con la que “la Santa Sede y la Iglesia católica están profundamente comprometidas con la liberación, rehabilitación y reintegración de las víctimas”. Por ello, el prelado ha mencionado, a modo de ejemplo, el trabajo que “las hermanas religiosas católicas de todo el mundo”, hacen ” incansablemente para restaurar la dignidad de las víctimas de la trata”. Del mismo modo, ha señalado que “muchas de ellas se han unido en la Red Talitha Kum, que también está representada en este simposio”.

“Necesitamos personas valientes como estas para cambiar la vida de los vulnerables”, ha subrayado, a lo que ha añadido que la humanidad necesita “personas dedicadas para crear conciencia sobre el modus operandi malvado de los traficantes, necesitamos líderes valientes para tomar decisiones apropiadas para luchar y gradualmente derrotar este horrible crimen contra la humanidad”.

No hacer distinciones para ayudar

En cuanto a la necesidad de proporcionar asistencia humanitaria, Gallagher ha recalcado que, tanto la Santa Sede y como la Iglesia católica, a través de su red de agencias de caridad, “brindan asistencia humanitaria de beneficio directo a millones de personas en todo el mundo, especialmente en áreas de conflictos armados u otras crisis políticas, sociales o económicas”. Al distribuir la ayuda, las agencias y entidades católicas “no hacen distinción con respecto a la identidad religiosa o étnica de aquellos que requieren asistencia, y buscan siempre dar prioridad a los más vulnerables y a los más necesitados”, ha afirmado.

Sin embargo, Gallagher ha enfatizado en el hecho de que, a la hora de responder a emergencias humanitarias, “la Santa Sede cree que es urgente abordar las causas profundas de tales crisis, como guerras horribles, persecuciones, violaciones de derechos humanos, inestabilidad política o social, pobreza extrema, consecuencias de cambio climático, etc”. En este sentido, “es importante recordar el llamado del Papa Francisco, en ‘Laudato sì’, a una “ecología integral” que subraye el vínculo entre la protección del medio ambiente, la lucha contra la pobreza, la justicia social, la economía y la política”.

Fuente: Vida Nueva Digital

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(Asia) Diálogo Interreligioso y Paz, ejes del viaje del Papa a Tailandia y Japón

Francisco encontrará a las máximas autoridades del budismo en Bangkok, dará un mensaje contra las armas nucleares en Nagasaki y participará de un encuentro por la paz en Hiroshima durante su gira asiática de noviembre

También se encontrará con las víctimas de la catástrofe nuclear de Fukushima

El papa Francisco viajará el mes próximo a Tailandia y Japón con fuerte énfasis en tender aún más puentes interreligiosos, en este caso con el budismo, y dar un fuerte mensaje por la paz y contra el uso de armas nucleares con una doble visita a Hiroshima y Nagasaki, el domingo 24, que se ya se prevé histórica.

El pontífice emprenderá su peregrinación al lejano oriente el martes 19 de noviembre, para llegar a día siguiente a la capital tailandesa. La agenda oficial, según el primer programa que divulgó hoy el Vaticano, iniciará el jueves 21 con los tradicionales encuentros con las autoridades civiles, al que segirá una reunión privada con el Patriarca Supremo de los Budistas, en el templo Wat Ratchabophit Sathit Maha Simaram.

Ese primer día de actividades, cargado de encuentros, seguirá con una visita a un hospital, luego al Rey en el Palacio Real y por último una Misa en el Estadio Nacional de Bangkok.

Sueño de visitar Japón

El viernes 22, siempre en Bangkok, Jorge Bergoglio iniciará el día con un encuentro con religiosos y sacerdotes y luego se verá con los obispos de un país con algo menos de 300 mil católicos sobre los 60 millones de habitantes. Por la tarde, dará un discurso en la Universidad Chulalongkorn frente a líderes cristianos y de otras religiones, antes de celebrar una misa para los jóvenes en la Catedral capitalina.

Al día siguiente, Francisco cumplirá su sueño de visitar Japón y emprenderá viaje para llegar a Tokio a las 17.40 locales del sábado 23 e inmediatamente encontrarse con los obispos locales.

Al día siguiente, en la Solemnidad de Cristo Rey, y en lo que se vislumbra como una de las etapas más importantes de su pontificado, el pontífice visitará Hiroshima y Nagasaki para dar un discurso contra las armas nucleares y luego participar de un encuentro por la Paz, además de recitar el Angelus desde el santuario de los mártires de Nishizaka Hill.

Con las víctimas de Fukushima

Esta semana se conocieron declaraciones del Papa a la Tv japonesa en la que calificaba de «inmoral» y «monstruoso» el uso de armas nucleares en guerra y el ataque de Estados Unidos a esas dos ciudades en 1945. Se espera que el tono sea aún más enfático en noviembre.

El lunes 25, Bergoglio encontrará en Tokio a víctimas del desastre de Fukushima, visitará al emperador Naruhito en el Palacio Imperial y al premier Shinzo Abe en Kantei. En el medio, celebrará la misa en el espléndido Tokyo Dome, y se reunirá con jóvenes en la catedral de Santa María. En Japón hay unos 650 mil católicos entre los 127 millones de habitantes.

El último día, tras reunirse con jesuitas, dará un discurso en la Universidad Sofía de la capital japonesa. Luego, emprenderá el regreso hacia Roma, donde tras haber recorrido 27.216 kilómetros aterrizará en la tarde del martes 26.

Logos de la visita del Papa a Japón y Tailandia

Fuente: Religión Digital

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(Vaticano) Henri Tessier: «Es necesario establecer relaciones de amistad con los musulmanes»

Para el arzobispo emérito de Argel, «la paz es el elementos central de nuestra misión»

«Estoy absolutamente convencido que hay que encontrar el camino del diálogo y de la fraternidad humana»

«Siempre hay dificultades, pero, en este momento, también estamos viendo cambios a mejor y, por eso, debemos pedir al Señor que bendiga estos avances, porque todos somos hijos de Dios»

«El Reino de Dios no está donde se celebran ritos, sino donde la persona es respetada, donde el pobre ocupa el centro, donde crece la amistad y donde se despliega la belleza»

Henri Tessier (Lyon, 1929) acaba de cumplir 90 años, pero goza de excelente salud. Arzobispo emérito de Argel, donde reside desde 1947, lleva a Argelia en su corazón. Tanto que, desde 1965, tiene la nacionalidad argelina y en ese país pasa su vida, entregado a la búsqueda de la paz, de la fraternidad y del diálogo interreligioso con los musulmanes. Acaba de pasar por Madrid, para participar en el Encuentro internacional por la Paz, organizado por el arzobispado y por la Comunidad de San Egidio. Agradece al Papa el nombramiento de los tres neocardenales norteafricanos

¿Está contento por el nombramiento del neo cardenal norteafricano, el español Cristóbal López, arzobispo de Rabat?

Le estoy sumamente agradecido al Papa, porque en sus últimas nominaciones hay tres cardenales que están comprometidos, desde hace tiempo, en el diálogo interreligioso. El arzobispo de Rabat, en efecto, es un español, que ha trabajado desde hace tiempo en Marruecos y que acaba de recibir al Papa en su visita a Marruecos. Es un honor para el norte de África tener más cardenales, después del cardenal Duval.

También estoy muy contento por el nombramiento de otros dos cardenales. Por un lado, el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, monseñor Ayuso, también español. Y, asimismo, por el que antes fue presiente del mismo organismo vaticano, monseñor Fitzgerald.

El diálogo con el Islam parece ir mejor que nunca…

Estoy absolutamente convencido que hay que encontrar el camino del diálogo y de la fraternidad humana. El último mensaje que el Papa nos ofreció, junto al Gran Imán de Al Azhar, es una oportunidad extraordinaria para recorrer este camino, reflexionando sobre este documento.

Mártires de Argelia

Siempre hay dificultades, pero, en este momento, también estamos viendo cambios a mejor y, por eso, debemos pedir al Señor que bendiga estos avances, porque todos somos hijos de Dios.

¿Ansias de paz?

Profundas, porque la paz es el elementos central de nuestra misión.

Le llaman a usted el artífice de la beatificación de los mártires de Argelia

La beatificación de los 19 mártires argelinos fue todo un reconocimiento. Durante la ceremonia pudimos recordar también a todos los demás cristianos que fueron víctimas de los extremistas y recordar que es necesario establecer relaciones de amistad con los musulmanes.

Tessier

¿Europa está al tanto de los problemas de los cristianos perseguidos?

La evolución de los medios de comunicación, especialmente estos últimos años, permite a cualquiera, esté donde esté, conocer la vida y las dificultades de otros pueblos. Por eso, nadie puede permanecer indiferente frente a las injusticias y a las catástrofes naturales que afligen a nuestros hermanos y hermanas. A pesar de las enormes distancias que nos separan y de la diversidad de lenguas y culturas, hemos descubierto que el cuerpo humano y el cerebro que heredamos desde el nacimiento es el mismo en los cinco continentes, y eso mismo nos invita a crecer juntos en la fraternidad humana. Porque el Reino de Dios no está donde se celebran ritos, sino donde la persona es respetada, donde el pobre ocupa el centro, donde crece la amistad y donde se despliega la belleza.

Henri Tessier, en Madrid

Fuente: Religión Digital

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(Vaticano) Comunicado de la Asamblea de la Conferencia Episcopal del Norte de África (CERNA)

Comunicado final. La Asamblea de la Conferencia Episcopal del Norte de África concluyó el miércoles 25 de septiembre. Tuvo lugar en Roma al no haberse podido celebrar en Argelia donde estaba prevista.

Esto ha permitido que pudiéramos reunirnos en torno a la tumba de Pedro, el primero de los pastores encargados de conducir a la Iglesia de Cristo por los caminos del Evangelio; allí pudimos orar por nuestra misión, nuestras diócesis y nuestros países. También nos ha permitido compartir nuestras preocupaciones y alegrías con monseñor Paul R. GALLAGHER, al frente de las relaciones entre la Iglesia y los Estados, y con monseñor Miguel Ángel AYUSO GUIXOT, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

Este año ha estado marcado por varios acontecimientos que animan a nuestras iglesias a caminar por la senda de la fraternidad islamo-cristiana.

Cuatro son los que queremos resaltar:

1.-La beatificación, el 8 de diciembre de 2018, de Mons. Pierre Claverie y sus dieciocho compañeros mártires nos ha permitido a todos los reunidos para la ocasión, cristianos y musulmanes, “dibujar en el cielo de Argelia una gran señal de fraternidad dirigida a todo el mundo”, en palabras que el Santo Padre dirigió a la asamblea reunida en Orán.

2.-El documento sobre la fraternidad humana firmado el 4 de febrero en Abu Dabi por el Papa Francisco y el gran Imam de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, es también para nosotros un gran signo extremadamente alentador que nos mueve a asumir “la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio».

3.-La visita del Papa Francisco a Marruecos el pasado 30 y 31 de marzo, el recibimiento que tuvo por parte del pueblo, de su Soberano y de las comunidades cristianas, así como las palabras allí intercambiadas son para nosotros un estímulo para vivir nuestra misión: “En estas tierras, el cristiano aprende a ser sacramento vivo del diálogo que Dios quiere entablar con cada hombre y mujer”.

4.-La elección de Mons. Cristóbal LÓPEZ ROMERO, arzobispo de Rabat como cardenal, nos anima a compartir más y mejor la manera en que vivimos la alegría del Evangelio, en particular en el diálogo interreligioso y el acompañamiento de los más frágiles.

Estos acontecimientos nos invitan a:

  • Ser más que nunca una Iglesia del Encuentro, viviendo la fraternidad con todos: “ustedes son el terreno en el que se siembra la semilla del Amor de Dios y se promueve el espíritu de fraternidad”, ha insistido Mons. Miguel Ángel AYUSO GUIXOT, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. En medio de las tensiones que viven algunos de nuestros pueblos, queremos afirmar, una vez más, nuestra solidaridad sin perder de vista los signos de esperanza. Oramos por nuestros países y, en particular, por Libia cuyo obispo no ha podido estar entre nosotros.
  • Implicarnos más como Iglesia, en asociación con los musulmanes, en el servicio común a las personas frágiles y más pobres.

Nuestras regiones están marcadas por la presencia de personas migrantes que nos recuerdan los grandes desórdenes económicos, climáticos y políticos de nuestro mundo. Estamos convencidos de que sólo la lucha contra estos desórdenes podrá permitir de manera eficaz a cada uno optar por vivir en la tierra de sus ancestros. En nuestros países hoy queremos apoyar a cuantos pasan por esta prueba de la migración.

Permanecemos vigilantes ante los riesgos de abuso sexual, de poder o de conciencia en la protección de los niños, las mujeres y las personas más vulnerables. Hemos precisado las directivas ya promulgadas en 2013 sobre la conducta a seguir en caso de abuso por parte de personas con autoridad. Ponemos a disposición de todos lugares de escucha y de prevención, y establecemos distintas comisiones.

Cincuenta años después de su creación, el SCEAM, Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar, tuvo su 18ª asamblea plenaria en Kampala, Uganda. Este encuentro ha dado testimonio de la belleza, la vitalidad y la alegría de la Iglesia de África, pero también de sus fragilidades. La participación de dos de nosotros en esta asamblea y la significativa presencia en nuestras comunidades de personas llegadas de toda África nos animan a abrirnos aún más a lo que vive la Iglesia en todo el continente.

Fuente: Revista Ecclesia

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(Vaticano) La Santa Sede advierte de que la intolerancia es «una amenaza para la cohesión social» en Europa

Joseph Grech, consejero de la misión vaticana ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, pide a los políticos una «respuesta específica a esos fenómenos que pueden socavar la paz y la estabilidad»

La Santa Sede sigue confiando en que la OSCE, de conformidad con su naturaleza de organización de seguridad, al tiempo que condena todos los delitos motivados por el odio y los actos de intolerancia violenta y discriminación injusta, elabore una respuesta específica a esos fenómenos que pueden socavar la paz y la estabilidad de la región euroatlántica y euroasiática”, lo dijo Monseñor Joseph Grech, Consejero de la Misión permanente de la Santa Sede ante la Organización Internacional en Viena, en el Encuentro sobre la Implementación de la Dimensión Humana de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en programa del 16 al 27 de septiembre en Varsovia, Polonia.

Afirmar y defender la dignidad de toda persona

Durante la 14 sesión del Encuentro sobre la Implementación de la Dimensión Humana del OSCE, dedicada a los “Delitos motivados por el odio”, el Prelado recordó que, desde las consultas de Dipoli realizadas en 1973, la Santa Sede siempre ha insistido – y sigue insistiendo – en el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, lengua o religión, como factor esencial para la paz, la justicia y el bienestar, necesario para garantizar el desarrollo de las relaciones de amistad y la cooperación entre los Estados participantes.

No a la violencia y discriminación

Por lo tanto, Monseñor Grech precisó que, la Santa Sede deplora los delitos motivados por el odio, los actos de intolerancia, la discriminación y la violencia contra cualquier persona humana, y ha condenado repetida y decisivamente la violencia contra las personas y todo signo de discriminación injusta. De hecho, la Iglesia católica, siguiendo el ejemplo del buen samaritano descrito en el Evangelio, en cada momento de la historia y en formas siempre nuevas, se ve desafiada por el mensaje de amor que le ha sido confiado por su Divino Fundador, Jesucristo. Es un amor que ve al hombre o a la mujer en necesidad y no se deja distraer por otras consideraciones.

La amenaza de los actos de intolerancia

El Consejero de la Misión permanente de la Santa Sede manifestó la preocupación y consternación de la Sede Apostólica porque hoy en día muchas personas y comunidades siguen siendo objeto de amenazas o actos de hostilidad o violencia debido a su identidad racial, étnica o religiosa.

“Los actos de intolerancia y discriminación constituyen una amenaza para la cohesión social en los Estados participantes y afectan no sólo a la víctima, sino también a la comunidad en general. Sin embargo, no todos los actos de discriminación constituyen una amenaza directa para la estabilidad de la comunidad internacional o pueden desencadenar la violencia y el conflicto a mayor escala, poniendo en peligro las relaciones pacíficas entre los Estados”.

Foro en la OSCE

Combatir los prejuicios

Además, Monseñor Grech recodó que, si bien es cierto que no existe una definición universal de la noción de delito motivado por el odio y, en particular, no existe un acuerdo universal sobre las características de las personas que deben protegerse mediante leyes y políticas específicas. Se puede decir que estas amenazas abarcan los delitos motivados por prejuicios. Sin embargo, los Estados participantes acordaron consciente y correctamente, por consenso, limitar el interés específico de la OSCE en la esfera de la tolerancia y la no discriminación a los fenómenos que pudieran poner en peligro la seguridad y la estabilidad de la Región.

Fomentar leyes para combatir delitos de odio

Por ello, concluyó el Prelado, es necesario que los Estados participantes se comprometan a promulgar leyes adecuadas para combatir los delitos motivados por el odio. En particular, los que se refieren a la raza, etnia, nacionalidad o características similares. Por otra parte, no existe tal consenso sobre otras categorías, que se protegen con mayor o menor frecuencia.

A este respecto, cabe señalar que las leyes sobre delitos motivados por el odio a veces surgen bajo la presión del cabildeo por parte de grupos de interés particulares. Y como en diversas ocasione afirmó el Papa Francisco se debe tutelar los nuevos derechos de nuestro tiempo. Paradójicamente, existe el riesgo de que, en nombre de los derechos humanos, veamos el surgimiento de formas modernas de colonización ideológica por parte de los más fuertes y de los más ricos, en detrimento de los más pobres y de los más vulnerables.

Refugiados insisten que no son terroristas

Fuente: Religión Digital

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(China) El 22 de septiembre se cumple el primer aniversario del acuerdo entre el Vaticano y China

Momento adecuado para llevar a cabo una evaluación formal del acuerdo. Si bien sería excesivo afirmar que todos los católicos chinos se oponen al mismo, su aplicación es problemática, los sacerdotes disidentes son perseguidos y las cuestiones teológicas subyacentes relacionadas con la libertad religiosa siguen sin ser resueltas.

Del texto secreto a las Directrices

El acuerdo entre el Vaticano y China del 2018 fue firmado hace un año, el 22 de septiembre de 2018, y su texto continúa siendo secreto hasta el día de hoy. En ocasiones, hemos sido criticados por nuestra actitud reservada con respecto al mismo. Bitter Winter no compartió el entusiasmo de algunos medios de comunicación del Vaticano, ni se unió a las duras críticas de quienes creen que el papa Francisco ha «vendido» a los católicos chinos al Partido Comunista Chino (PCCh).

Confieso que esto tiene algo que ver con mi experiencia personal. En el año 2011 me desempeñé como Representante de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) para combatir el racismo, la xenofobia, la intolerancia y la discriminación contra los cristianos y los miembros de otras religiones. Una de las lecciones que aprendí fue que la centenaria diplomacia del Vaticano nunca debe ser subestimada; siendo la misma una diplomacia peculiar, cuyo horizonte no está conformado por años o décadas, sino siglos. A pesar de que sé que el acuerdo entre el Vaticano y China fue parcialmente negociado a través de canales independientes de la diplomacia del Vaticano, creo que los diplomáticos pueden desempeñar un papel sumamente positivo en lo que respecta a su interpretación. Por otro lado, Bitter Winter ha continuado publicando detallados informes sobre la persecución de sacerdotes y obispos en China que, tras el acuerdo, se negaron a unirse a la Asociación Patriótica Católica China (APCC), una vez conocida como Iglesia Patriótica. Las fórmulas que hay que subscribir para inscribirse en el Gobierno y así unirse a la APCC son, como mínimo, teológicamente ambiguas, y muchos, sabiendo que no son correctas, se niegan a firmarlas.

Posteriormente, el 28 de junio de 2019, llegaron las Directrices del Vaticano del 2019, las cuales confirmaron en gran medida la situación que Bitter Winter describía a diario y dos de los principales puntos de nuestras evaluaciones del «problema» católico en China. En primer lugar, contrariamente a lo que algunos opositores del acuerdo continúan argumentando, el Vaticano ya no sostiene que no está permitido unirse a la APCC. El mismo afirma que sí está permitido y que los obispos y sacerdotes incluso están autorizados a firmar fórmulas teológicamente ambiguas, con la reserva escrita (si fuera posible) o al menos oral de que, independientemente de lo que firmen, no tienen la intención de adherirse a posiciones que no sean ortodoxas. Por supuesto que una reserva oral es suficiente y significa que cualquier persona puede firmar cualquier tipo de fórmula cuando lo desee. Incluso puede leerse entre líneas que unirse a la APCC es considerado por el Vaticano como la opción normal para los sacerdotes y obispos católicos de China. El Vaticano no cree que continúe existiendo una Iglesia Clandestina en China y en caso de que así fuera, la misma no poseería estatus teológico o canónico ante los ojos de Roma.

No obstante, existen objetores de conciencia individuales, es decir, aquellos sacerdotes y obispos que, por razones de conciencia, se niegan a registrarse y unirse a la APCC. Hemos escuchado comentarios tanto en Roma como en China sobre la falta de simpatía en el Vaticano por estos objetores de conciencia. Muchos en el Vaticano consideran su posición como residual y creen que desaparecerá gradualmente. Pero mientras tanto, con simpatía o sin ella, en sus Directrices, el Vaticano le pidió al PCCh que «respete» a los objetores de conciencia. Roma no recomienda su elección, pero tampoco la prohíbe, lo que significa que unirse a la APCC no es obligatorio.

Esta no es la interpretación del PCCh, quien continúa intimidando, hostigando, amenazando y encarcelando a los objetores de conciencia. Para el PCCh, el acuerdo del 2018 implica que todos los católicos existentes en China deben unirse a la APCC. En esto radica el quid de la cuestión, incluso más que en el nombramiento de obispos, donde parece haberse encontrado un modus vivendi, aunque tal vez uno donde la opinión del PCCh sobre quién debería ser elegido y finalmente nombrado por el papa pesa más que la del Vaticano. En aras de mantener buenas relaciones con Pekín, Roma puede abstenerse de promover o apoyar abiertamente a los objetores de conciencia, pero pide que se los «respete», que no se los encarcele, e insiste en que afirmar que todos deberían unirse a la APCC es una falsa interpretación del acuerdo.

¿Cuántos son los objetores de conciencia? No sabemos

Por supuesto, el acuerdo es secreto y no sabemos qué interpretación es correcta. No obstante, podremos ser perdonados si confiamos más en el Vaticano que en el PCCh. ¿Cuál es la opinión de Bitter Winter? A pesar de que nos especializamos en revelar y publicar documentos secretos del PCCh relacionados con la religión, tampoco conocemos el texto del acuerdo del 2018. Pero sí vemos sus efectos. Y tratamos de evitar dos excesos, ambos derivados de posiciones ideológicas más que de una sincera evaluación de la situación imperante en China. Algunos argumentan que, actualmente, todos o la mayoría de los católicos chinos están «en contra del papa Francisco», quien los ha «traicionado» y «vendido» al PCCh. Sospechosamente, esta posición es frecuentemente anunciada por católicos que no saben casi nada sobre China, pero están en desacuerdo con el papa Francisco en asuntos completamente ajenos a éste. Otros argumentan que está todo bien entre los católicos chinos, que el acuerdo creó una nueva primavera en la Iglesia católica china, y que afirmar que la persecución todavía existe es solo propaganda contraria al papa Francisco y a China, quizás propaganda «estadounidense». Obviamente, esta posición ignora que la persecución continua de los sacerdotes disidentes es un hecho establecido.

La verdad se encuentra en el medio. Los objetores de conciencia son perseguidos y sienten que no cuentan con el apoyo del Vaticano. Los mismos creen que las Directrices y otras declaraciones no son suficientes, y las contraponen a las declaraciones de altos funcionarios del Vaticano y de periodistas e intelectuales que se creen cercanos al papa, quienes aclaman a la APCC como una organización completamente legítima y uniendo a la misma (quizás luego de que cambie su nombre) el destino inevitable de todos los católicos chinos. Tras años de persecución, no es sorprendente que los objetores de conciencia no confíen en la APCC ni en el PCCh. Además, el continuo hostigamiento llevado a cabo contra todos los que se niegan a registrarse y unirse a la APCC confirma sus sospechas.

Por otro lado, no existen estadísticas confiables sobre el porcentaje de objetores de conciencia. En Bitter Winter contamos sus historias, ya que son personas perseguidas a causa de sus elecciones religiosas. Sus derechos humanos y su libertad religiosa no son menos dignos de protección que los de otras minorías perseguidas. No obstante, no podemos afirmar que la mayoría de los sacerdotes y obispos chinos que no formaban parte de la APCC antes del acuerdo son objetores de conciencia. Tampoco podemos negarlo. Simplemente, no contamos con datos confiables.

Una cuestión de principios

Más allá de los acontecimientos cotidianos en China, existe una importante cuestión de principios. Con el Concilio Vaticano II (o tal vez incluso antes), la Iglesia católica ha aceptado las modernas declaraciones de los derechos humanos como universales y no supeditadas a la religión y las creencias. En la declaración Dignitatis humanae del Concilio, la Iglesia católica ha afirmado solemnemente que la libertad religiosa es un derecho esencial de todos los seres humanos, basado en su dignidad e independiente del contenido de sus elecciones religiosas. La libertad religiosa, afirma Dignitatis humanae, significa que toda mujer u hombre tiene derecho a tomar decisiones religiosas sin ser hostigados por el Estado. Si bien la Iglesia católica obviamente cree que algunas elecciones son más teológicamente valiosas que otras, exige que los Estados no interfieran en el proceso que conduce a tales elecciones.

En la actualidad, los derechos humanos y la libertad religiosa están siendo atacados. Algunos teóricos políticos musulmanes, rusos y chinos insisten en que los derechos humanos tal y como los conocemos, incluida la libertad religiosa, no son realmente «universales» sino «occidentales» o «estadounidenses». Utilizando diferentes argumentos, afirman que son culturalmente extranjeros y que no son apropiados para los árabes, rusos o chinos.

Estas teorías son incompatibles con la lógica de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, en mi opinión, también son incompatibles con Dignitatis humanae. No obstante, existen católicos adeptos a Putin (en su mayoría de derecha) que creen que Putin tiene razón cuando proclama que Occidente no puede imponerle la democracia liberal y los derechos humanos a Rusia, la cual posee una tradición diferente. Y existen católicos adeptos al PCCh (en su mayoría de izquierda) que insisten en que Xi Jinping tiene razón y que los derechos humanos «con características chinas» son diferentes de los derechos humanos tal como son concebidos en Occidente y consagrados en la Declaración Universal. Los mismos también creen que la libertad religiosa no puede ser la misma en la Unión Europea, Estados Unidos y China. Una universidad del Vaticano ha publicado un libro que incluye artículos que insinúan esta teoría, el cual cuenta con la bendición y el prefacio escrito por el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin.

El cardenal tiene razón cuando afirma que ninguna iglesia católica local disfruta de ser una iglesia clandestina e, independientemente de las circunstancias políticas, los católicos prefieren no ser perseguidos y operar abiertamente. No obstante, como suele suceder, detrás del problema político subyace un problema teórico. Cuando la Iglesia católica adoptó el sistema de derechos humanos universales moderno, ¿fue un error o fue lo correcto? Si fue lo correcto, ciertamente es posible guardar silencio durante un tiempo sobre ciertas cuestiones en interés de la aplicación de un acuerdo con el PCCh –algo que el Vaticano parece ansioso por hacer– pero debe quedar claro que lo que está sucediendo en China respecto de los objetores de conciencia católicos y los miembros de muchas otras religiones que son perseguidos es moralmente inaceptable. Si declaramos que el apoyo de la Iglesia católica a la universalidad de los derechos humanos fue un error, basado en suposiciones colonialistas y orientalistas, entonces todo el edificio de la enseñanza social católica posterior al Concilio Vaticano II debería ser desmantelado.

Los que no son católicos también tienen derecho a la libertad religiosa

El problema es tanto teórico como político. La noción de libertad religiosa de Dignitatis humanae conlleva entre sus consecuencias que la antigua teoría de libertas Ecclesiae, que implica que lo importante es que la Iglesia católica sea libre sin tener en cuenta la libertad de otras religiones, ya no es una enseñanza católica aceptable. La Iglesia católica de Dignitatis humanae no está contenta solo con su propia libertad y alza la voz cuando algún creyente es perseguido, no para proteger su teología, con la cual los católicos pueden estar muy en desacuerdo, sino la dignidad humana de los que son encarcelados, torturados o asesinados a causa de su fe. Esta doctrina implicaría que los católicos en China, incluso si el PCCh los dejara en paz (lo cual no es el caso de los objetores de conciencia), no deberían estar contentos con esta situación si los protestantes pertenecientes a iglesias domésticas, los musulmanes uigures, los budistas tibetanos o incluso los miembros de Falun Gong o de la Iglesia de Dios Todopoderoso continúan siendo perseguidos. No resuelve el problema sugerir, tal y como hacen algunos periodistas católicos adeptos al PCCh, que todos estos grupos son «extremistas», «terroristas», «agentes estadounidenses», «sectas» o «cometen crímenes». En primer lugar, estas declaraciones son objetivamente falsas. En segundo lugar, si solo un grupo que ha probado no haber cometido ningún delito es perseguido, esto demuestra que la persecución no está motivada por los presuntos delitos sino por el deseo del PCCh de reprimir todas las formas de religión independiente.

Entiendo que, para algunos burócratas del Vaticano, un acuerdo con China es históricamente crucial y muchas cuestiones pueden ser sacrificadas en aras de lograr dicho objetivo. No obstante, la cuestión es si la Iglesia católica, por el bien de este acuerdo, está dispuesta a contradecir y repudiar las enseñanzas centrales sobre la universalidad de la libertad religiosa y su independencia con respecto a teologías y creencias, las cuales ha sostenido consistentemente luego del Concilio Vaticano II y ha defendido vigorosamente contra los críticos «tradicionalistas» de derecha.

También existe otro aspecto del problema. Desde el gran misionero jesuita Matteo Ricci (1552-1610), la Iglesia católica ha creído que, si en China solo las misiones fueran libres, una cantidad sustancial de chinos se convertirían al catolicismo. El libro que cité, el cual es una disculpa del acuerdo entre el Vaticano y China del 2018, admite que en China, el catolicismo no está en buena forma. Mientras que las iglesias domésticas protestantes (y, añadiría, los nuevos movimientos religiosos cristianos tales como la Iglesia de Dios Todopoderoso) experimentan un fenomenal crecimiento, la Iglesia católica se estanca o pierde miembros. La teoría sociológica predice que, cuando un régimen niega la libertad religiosa, las iglesias que apoyan al Gobierno pierden miembros, ya que son percibidas por los críticos del status quo, es decir, por el mismo electorado potencialmente más interesado en la religión, como contrarias a la libertad. El riesgo en China es que una Iglesia católica percibida como adepta al PCCh encuentre su santo grial de libertad religiosa (limitada) para los católicos, solo para descubrir que el grial está vacío y que una Iglesia que se lleva bien con un régimen ateo simplemente no es interesante para la mayor parte de los chinos, quienes buscan en la fe religiosa lo que el Estado-Partido no les puede ofrecer.

Fuente: Bitter Winter