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(Arabia Saudita) Las represiones inhumanas que se llevan a cabo en Arabia Saudita

De acuerdo a un comunicado de Amnistía Internacional, existen datos importantes a saber sobre las acciones del Reino de Arabia Saudita
Arabia Saudita se encuentra en el tercer lugar de los países con mayor cantidad de ejecuciones en el mundo por pena de muerte, sumando 149 asesinatos por esta razón durante 2018, sin contar con los que no corresponden a este tipo de condena.
Además formar parte del 78% de las ejecuciones mundiales por pena de muerte, al igual que Vietnam e Irak, Arabia Saudita se gana constantemente la atención internacional por las medidas drásticas contra la libertad de expresión, lo que ubica al país como uno de los mayores represores de los derechos humanos.

De acuerdo a un comunicado de Amnistía Internacional, existen datos importantes a saber sobre las acciones del Reino de Arabia Saudita:

Guerra de Yemen: lleva tres años devastando a este país, en donde han muerto miles de civiles, incluidos niños y niñas, bombardeando hospitales, escuelas y domicilios particulares. A pesar de ello, “Estados Unidos, Reino Unido y Francia siguen firmando lucrativos acuerdos sobre armamento con Arabia Saudita”.

Represión a activistas pacíficos, periodistas e intelectuales: los derechos de estas personas han sido violados de diferentes formas desde que el príncipe heredero Mohammed Bin Salman asumió el mando, entre las que destacan detenciones y largas condenas en prisión.

Detenciones a defensores de derechos de la mujer: “Loujain al Hathloul, Iman al Nafjan y Aziza al Yousef permanecen detenidas arbitrariamente sin cargos desde 2018”, explica la organización. Y “tras su detención, el gobierno lanzó una escalofriante campaña difamatoria para desacreditarlas como ‘traidoras’. Pueden ser juzgadas ante un tribunal antiterrorista, donde corren peligro de ser condenadas a una larga pena de prisión”.

Ejecuciones: Amnistía Internacional asegura que es uno de los países que más ejecuciones realiza a nivel mundial a pesar de que está demostrado que esta medida logre algún cometido frente a la delincuencia.

Penas inhumanas: en este país los castigos se llevan a cabo de diferentes maneras: decapitaciones en público, flagelación, amputaciones, etc. Un ejemplo de castigo extremo es el que sufrió Raif Badawi, que recibió 1.000 azotes y 10 años años de prisión simplemente por escribir un blog.

Discriminación sistemática a las mujeres: “están jurídicamente subordinadas a los hombres en relación con el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos, la herencia”, dejándolas sin poder de decisión en ningún aspecto

Discriminación religiosa: los chiíes continúan sufriendo violaciones a sus derechos actualmente, recibiendo maltratos a través de limitaciones al acceso de servicios gubernamentales y empleo, ejecuciones, largas penas de prisión, etc.

Una especie de secreto de estado: no se tiene el conocimiento de todas las represiones que se llevan a cabo en Arabia Saudita, de hecho muchas de las historias que son conocidas provienen de familiares de víctimas que se ponen en contacto con organizaciones como Amnistía Internacional.

Fuente: The Times

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(Arabia Saudita) ¿Por qué prohíbe Arabia Saudí toda religión en su territorio salvo el islam suní?

Viajar a Arabia Saudí, por negocios o por contrato de trabajo, requiere conocer un número de reglas vitales, y una de ellas es la estricta prohibición de practicar en su territorio ninguna religión salvo la nacional: el islam suní, según las normas de la corriente radical wahabí. Están estrictamente prohibidos los lugares de culto, así como las reuniones -incluso en las embajadas- con fines religiosos. La llamada «policía religiosa» vela por el cumplimiento de esta norma, y son frecuentes los chivatazos que acaban con la deportación de trabajadores cristianos, normalmente filipinos o indios de Goa.

Paradójicamente, son numerosos los estudiosos del islam que siguen insistiendo en que el Corán predicó la tolerancia de los nuevos musulmanes hacia los habitantes cristianos y judíos de Arabia. Existen, sin duda, versículos del Corán que alaban a la llamada Gente del Libro, pero son más abundantes los que instan a hacer la guerra a cristianos y judíos. La aparente contradicción se explica -según algunos eruditos- por razones cronológicas: las aleyas conciliadores habrían sido dictadas durante la era de La Meca, en la que Mahoma cultivó la amistad de cristianos y judíos en su enfrentamiento con los politeístas; y las hostiles serían las de su época en Medina, cuando el profeta se convirtió en líder militar y predicó la difusión universal del islam.

En su obra «Jihad islámica», M.A. Khan menciona 14 versículos del Corán que no dejan lugar a dudas de la voluntad de Mahoma de lanzar a sus seguidores contra los judíos y los cristianos. No obstante, el último versículo citado en esa relación (Corán 9:29) insta a pelear contra ellos solo hasta que «paguen el tributo y sean humillados». Según ese principio, los seguidores de las dos religiones del Libro, judíos y cristianos, podrían seguir practicando su fe en la península arábiga bajo esas condiciones.

¿Por qué entonces la prohibición absoluta, que viene arrastrándose desde hace siglos? El argumento no está en el Corán sino en los «dichos y hechos del profeta», -­segunda fuente de la ley musulmana- recogidos después de la muerte de Mahoma y establecidos como canónicos. Tal como recoge Bernard Lewis («Licencia para matar», Foreign Affairs), uno de ellos relata que el profeta, ya en el lecho de muerte, afirmó: «Que no haya dos religiones en Arabia». El dicho fue aceptado como auténtico, y el califa Umar, el segundo tras la muerte de Mahoma, lo llevó a efecto mediante un edicto que acabó expulsando de toda la península a las tribus judías y cristianas.

Fuente: ABC