

LOS PRESENTES
Fuente: Diario Chaco


Fuente: Diario Chaco
La agencia de noticias AICA señaló que «el papa Francisco abogó por más ‘libertad’ en el modo de enseñar teología en las escuelas».
Además, el Sumo Pontífice planteó la necesidad de una “teología en solidaridad con los náufragos de la historia” y animó a educar a los jóvenes en el diálogo con judíos y musulmanes. Lo hizo en la ciudad italiana de Nápoles, cuando clausuró un encuentro en la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional.
“Los estudiantes de teología deberían ser educados en el diálogo con el judaísmo y con el islam”, dijo Francisco, y opinó que ese sería el un buen remedio para lo que denomina “Síndrome de Babel”.
Tender puentes ente el catolicismo y las religiones de todo el mundo es uno de los principales anhelos por los que manifiestamente desarrolla su tarea el jefe de la Iglesia Católica.
No obstante, vale aclarar que aunque existen miles de religiones y creencias, las más importantes están vinculadas con la mayor parte de la humanidad, y son los principales cultos a los que refiere el Santo Padre cuando habla de diálogo interreligioso.
Existen dos grupos principales: las abrahámicas, que comprenden el islam, el cristianismo, el judaísmo y otras menos conocidas, y las religiones indias como por ejemplo el hinduismo, el budismo y otras que tienen menos fieles o practicantes.
Se estima que el cristianismo es la religión por la que se sienten identificados unos 2200 millones de humanos, distribuidos en todas las geografías. Como se sabe, está basada en la vida y enseñanzas de Jesucristo y evolucionó desde un pequeño grupo que practicaba el judaísmo. Hoy es la religión con más fieles de todo el mundo.
Le sigue en cantidad de fieles (1600 millones) el Islam, que nació en La Meca en el siglo VII. Los musulmanes creen que sólo hay un dios, es decir, son también monoteístas, y su libro sagrado es el Corán, que es el texto central de esa fe.
Mahoma, el profeta que adoran quienes profesan ese culto, vivió entre los años 570 y 632 de nuestra era. La ley religiosa islámica establece Cinco Pilares e impone reglas y regulaciones en casi todos los aspectos de la vida de cualquier seguidor.
Hay dos grupos de musulmanes: los suníes (que incluye aproximadamente el 80% de los musulmanes de todo el planeta) y los chiítas (el 15%). El Islam es la religión de más rápido crecimiento en términos absolutos de seguidores en todo el mundo.
En el caso del hinduismo (1050 millones de fieles) hay que mencionar que la mayoría de sus fieles viven en países del sur de Asia como India, Nepal e Indonesia.Aunque se sabe poco acerca de la creación del hinduismo, se cree que la fe se ha desarrollado durante más de 4 mil años.
En los últimos años el hinduismo se ha vuelto cada vez más popular en Occidente. El crecimiento del yoga da cuenta de ello.
El Budismo tiene 488 millones de fieles y fue fundado en la India hace unos 2500 años sobre la base de las enseñanzas de Buda. Incluye dos ramas principales: el budismo Theravada y el budismo Mahayana. En el país del Tíbet, los seguidores siguen una forma de budismo conocida como Vajrayana, y el budismo Zen se practica más comúnmente en Japón.
La meditación, el karma y la no violencia son muy importantes en la vida de los budistas. Sin duda, la figura más reconocida en el mundo budista es Tenzin Gyatso, mejor conocido como el 14º y actual Dalai Lama. Este ex monje, no sólo es el líder espiritual actual (y exiliado) del Tíbet, sino también un activista de la paz.
La 5ta religión que debería no soslayarse es el sintoísmo o shintoísmo, con 104 millones de fieles, y base en Japón. Sus comienzos se remontan al siglo VIII, y sus creyentes son politeístas, es decir, tienen fe en la existencia de muchos dioses. Sintoísmo significa “camino de los dioses”. El 80% de los japoneses son fieles al sintoísmo.
“¿Cómo mantenernos seguros en la única familia humana? ¿Cómo alimentar una convivencia tolerante y pacífica que se traduzca en fraternidad auténtica? ¿Cómo hacer prevalecer en nuestra comunidad la acogida al otro y de quien es diferente de nosotros porque pertenece a una tradición religiosa y cultural diferente a la nuestra? ¿De qué modo las religiones pueden ser caminos de fraternidad en vez de muros de separación?” , planteó el Papa.
Luego el pontífice añadió una pregunta más en el ámbito de la teología: “¿Qué teología es adecuada en este contexto?”.
Y respondió: “Diría que la teología, particularmente en este contexto, está llamada a ser una teología de acogida y a desarrollar un diálogo auténtico y sincero con las instituciones sociales y civiles, con los centros universitarios y de investigación, con los líderes religiosos y con todas las mujeres y hombres de buena voluntad para la construcción en paz de una sociedad inclusiva y fraterna y para la protección de la creación”.
Fuente: Info Blanco Sobre Negro
Líderes musulmanes reafirman su apoyo al Documento sobre la Fraternidad
Casi seis meses después de la firma en Abu Dabi del Documento sobre la Fraternidad Humana, suscrito por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb, 22 líderes e intelectuales musulmanes sunitas, chiítas y sufíes han firmado un texto de 15 páginas para reafirmar su apoyo al Documento.
«Un punto de partida» y «sin retorno». Así, según informa «La Croix», 22 líderes e intelectuales musulmanes sunitas, chiítas y sufíes definen el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, durante la visita del Papa Francisco que tuvo lugar del 3 al 5 de febrero pasado. Un documento conjunto firmado con el Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb para reafirmar juntos que la cultura del diálogo es el camino para vivir en paz, conociéndose unos a otros.
Este es el título del texto de 15 páginas creado por iniciativa del Imán Yahya Pallavicini, presidente de la Coreis Italiana (Comunidad Religiosa Islámica), junto con el Instituto de Estudios Islámicos de Francia y un pequeño grupo de otros líderes musulmanes que ya habían firmado la Carta de los 138 intelectuales musulmanes al Papa Benedicto XVI en 2007, o la Declaración de Marrakech sobre las Minorías Religiosas en 2016. El texto define el Documento sobre la Fraternidad Humana como «un acontecimiento institucional sin precedentes en la historia de las relaciones entre cristianos y musulmanes», signo de la apertura de una nueva etapa orientada «hacia el reconocimiento de la legitimidad y providencial diversidad de revelaciones, teologías, religiones, lenguas y comunidades religiosas».
Los 22 líderes e intelectuales musulmanes evidencian cómo las diversidades ya no son más consideradas «como una llamada a la conquista o al proselitismo, o como un pretexto para la mera tolerancia de fachada», sino más bien como una oportunidad para poner en práctica la fraternidad, que es «una vocación contenida en el plan de Dios para la creación». Por lo tanto, el diálogo interreligioso, que era ya «recomendado por el Corán», resulta hoy «vital».
La intención del texto reciente -dice el imán Pallavicini- es exhortar a la reflexión «sobre la Declaración, sobre su método, sobre su lenguaje: discutir de manera fraterna, posiblemente crítica, pero sin excluir abiertamente el texto por razones ideológicas o políticas». El director de Coreis subraya que la firma de Abu Dabi ha generado divisiones en el mundo musulmán, no han faltado críticas por la iniciativa liderada por los Emiratos Árabes y llevada a cabo por el Gran Imán de Al-Azhar. Algunos líderes religiosos también han decidido no firmar el texto: «La Fraternidad para el conocimiento y la cooperación». Quien ha firmado – explicó Pallavicini – tiene la intención de aceptar la invitación a construir una «fraternidad humana» más allá de las fronteras religiosas, la intención es «promover iniciativas locales sobre la base de esta declaración», también «a nivel académico», constituyendo una «red de apoyo al diálogo entre cristianos y musulmanes».
Fuente: Ecclesia Digital
En su primer encuentro con autoridades del Congreso Judío Mundial, a pocos meses del inicio de su papado, hace seis años atrás, Francisco inició su vínculo con la comunidad con un chiste. Era sobre un cura que realizaba un comentario antisemita en el sermón, por lo que Jesús se bajaba de la cruz en plena misa, la miraba a la Virgen y le decía: “Mamá, vámonos, parece que aquí no nos quieren”.
Hace unos días, el Papa calificó el antisemitismo como un “pecado” y un acto “depravado” ante representantes de asociaciones judías de los Estados Unidos. El mismo Bergoglio que en Buenos Aires recibía a la comunidad regularmente y con las puertas abiertas, tanto que hoy todos nos sentimos “amigos del Papa”, no nos decepciona a la hora de hacer valer su rol para luchar por la coexistencia en el mundo.
Esta condena al antisemitismo de hace unos días puede sonar como una declaración más, o hasta una mera expresión de corrección política, pero no lo es. En tiempos en los que las comunidades judías, especialmente en Europa y Estados Unidos, presencian un alza en el odio, el apoyo del jefe de la Iglesia Católica no es solo un llamado de atención al mundo. También marca una continuidad de aquello que a esta altura podemos entender como una política de Estado del Vaticano de los últimos años, y personal de quien fuera arzobispo de Buenos Aires.
“Contra el odio y antisemitismo, es importante el diálogo interreligioso”, resaltó Francisco hace unos días en la misma reunión. Y eso no es simplemente una declaración, es una agenda de trabajo. La misma que mantenía aquí con nuestra comunidad y tantas otras. El Papa toma la posta del diálogo entre los credos siguiendo la tradición del trabajo que se viene realizando a nivel latinoamericano desde hace décadas. Bergoglio es consciente y fue protagonista de la buena coexistencia de la región, que entendiendo su valor y su potencial, la exporta.
El diálogo interreligioso es un camino que Latinoamérica recorre con éxito y como ejemplo en el mundo. Iniciativas como la Declaración de Latinoamérica y el Caribe como zona de convivencia interreligiosa, que los líderes de las principales representaciones de culto de la región ya firmaron en varios países, así lo demuestran. Pero en otras latitudes no parece ser tan fácil, incluso es cada vez más complicado ser judío en varias partes del mundo. Por eso es importante que Francisco saque el encuentro entre los cultos de las oficinas, de las fotos y lo lleve a la agenda pública. Debemos aprender del Papa que el diálogo interreligioso tiene una función social.
La mayor parte de la población mundial pertenece a alguna religión. Si además de la práctica de la fe, el encuentro con el otro sigue creciendo en las prioridades de la agenda de los pueblos y los cultos, el odio va a tener cada vez menos lugares por donde inmiscuirse. El diálogo es el camino y Francisco, un verdadero amigo de los judíos y de la coexistencia, lo sabe.
El autor es director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano y representante del Congreso Judío Mundial ante la Santa Sede.
Fuente: Infobae
Se trata de encontrarse con el otro sin huir de la realidad ni de la verdad, sin dejar que el prejuicio gobierne nuestra conciencia
Sí. Especialmente cuando las iniciativas se desvinculan del ámbito de la fe religiosa y se entienden como una acción cultural y política, adecuada a las expectativas de las sociedades contemporáneas.
Con frecuencia los medios de comunicación convierten el diálogo entre la Iglesia católica y las religiones no cristianas en un ejemplo loable de búsqueda del bien común. Sin embargo, suele obviarse lo que lo hace genuino. Esto es, su sentido de “anuncio”.
Es así que el diálogo interreligioso va más allá de ser la propuesta de máximos éticos compartidos por la mayoría.
Es el anhelo por compartir un bien concreto: el de haber encontrado Jesucristo, concebido como una “gracia” inmerecida que se ofrece con respeto y amor a quienes no han experimentado ese encuentro.
La doctrina de la Iglesia católica apuesta por supuesto por la necesidad del diálogo con otras religiones. No se trata aquí de ver la paja en el ojo ajeno y subrayar los defectos y carencias del otro.
Más bien proponemos un ejercicio de reflexión intraeclesial. Porque debemos ser conscientes de que esta propuesta no queda sólo bajo la responsabilidad de las instituciones. Al contrario, lleva implícita una responsabilidad y un buen entendimiento de nuestra propia fe.
Porque, ante todo, el diálogo es testimonio y compromiso personal. Es por ello que, sin pretender agotar este tema, reflexionamos aquí sobre algunos de los riesgos que pueden alterar su verdadero sentido.
En el mundo en que vivimos, uno de los mayores obstáculos para el diálogo interreligioso es concebir el cristianismo como una ideología más entre las que elegir ¿Por qué?
Porque esto conlleva: 1) entender el diálogo como un intercambio de propuestas variadas e igualmente aceptables en un espacio público supuestamente “neutral” 2) la renuncia a la totalidad de las exigencias de la identidad cristiana para evitar posibles discrepancias.
Ambas actitudes rebajan el contenido del mensaje cristiano para adecuarlo a la modernidad.
Muy relacionado con esto, podemos identificar otras actitudes que tampoco ayudan a construir el diálogo como instrumento real y efectivo de cooperación frente a los nuevos totalitarismos.
La primera es el desconocimiento de la propia identidad religiosa. No sólo entendida como “estudio” de la Tradición de la Iglesia, sino como la tentación de eludir nuestro compromiso personal con la realidad que vivimos.
Tal y como ha señalado el papa Francisco: el cristiano pertenece al Cuerpo de Cristo y este hecho lo convierte en agente de paz.
Esto naturalmente exige de los cristianos un trabajo constante para superar otro gran obstáculo: el miedo. Y esto resulta especialmente complicado.
Porque un diálogo eficaz no está exento de miedos. Y trascenderlos no significa ignorarlos en un ejercicio de “buenismo” poco realista.
Se trata más bien de atravesar fronteras, físicas o mentales. Estar dispuesto a abrazar al otro sin perder a Cristo como eje de la propia vida.
Como cristianos, ir al encuentro del otro significa actuar en consecuencia: ser testigos de la luz de Cristo, sin huir de la realidad ni de la verdad. No dejar que el prejuicio gobierne nuestra conciencia. En una apertura sin límites.
No desde quien está dispuesto a asumir cualquier propuesta, sino de quien está dichoso de compartir aquello que ha recibido y ponerlo a disposición del encuentro.
Sólo así el diálogo puede tener un sello verdaderamente cristiano y canalizar este Mensaje tan “escandaloso” y revolucionario a la luz del mundo como lo es el Evangelio.
Fuente: Aleteia
Los representantes de las distintas confesiones se reúnen bajo el lema «Construir un consenso para un desarrollo justo»
El miércoles 26 de septiembre se iniciaron las sesiones del Foro Interreligioso G20 que se lleva a cabo en Buenos Aires hasta el viernes 28 y cuyo lema es «Construir un consenso para un desarrollo justo y sostenible: la contribución de las religiones para un futuro digno».
La Sesión Inaugural contó con la presencia de la vicepresidente de la Nación argentina Lic. Gabriela Michetti; Dra. Cristina Calvo, miembro del Comité Organizador del Foro Interreligioso G20, Organizadora de los Diálogos de Ética y Economía y Directora del Programa Internacional sobre Democracia, Sociedad y Nuevas Economías del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires; Dr. Brian Adams, miembro del Comité Organizador del Foro Interreligioso G20 y director del Centro Interreligioso y Diálogo Cultural de la Griffith University de Australia; Kevin O’Brien, CEO Fundación Handa y gerente regional – Cambodia; y Faisal bin Abdulrahman Muammar, secretario general del Centro de Diálogo Internacional de Viena (KAICIID).
Participó de todo el acto el Secretario de Culto de Nación, Dr. Alfredo Abriani, quien abrió las puertas del Salón Manuel Belgrano de la Cancillería para la realización de esta Sesión Inaugural. El Dr. Juan Navarro Floria, miembro del Comité Organizador del Foro Interreligioso G20 y ex presidente del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR), quien coordinó el acto, le agradeció la hospitalidad y dio la bienvenida al nutrido auditorio que se caracterizó por la pluralidad de signos y expresiones religiosas.
Fuente: Religión Digital