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(Arabia Saudita) Las represiones inhumanas que se llevan a cabo en Arabia Saudita

De acuerdo a un comunicado de Amnistía Internacional, existen datos importantes a saber sobre las acciones del Reino de Arabia Saudita
Arabia Saudita se encuentra en el tercer lugar de los países con mayor cantidad de ejecuciones en el mundo por pena de muerte, sumando 149 asesinatos por esta razón durante 2018, sin contar con los que no corresponden a este tipo de condena.
Además formar parte del 78% de las ejecuciones mundiales por pena de muerte, al igual que Vietnam e Irak, Arabia Saudita se gana constantemente la atención internacional por las medidas drásticas contra la libertad de expresión, lo que ubica al país como uno de los mayores represores de los derechos humanos.

De acuerdo a un comunicado de Amnistía Internacional, existen datos importantes a saber sobre las acciones del Reino de Arabia Saudita:

Guerra de Yemen: lleva tres años devastando a este país, en donde han muerto miles de civiles, incluidos niños y niñas, bombardeando hospitales, escuelas y domicilios particulares. A pesar de ello, “Estados Unidos, Reino Unido y Francia siguen firmando lucrativos acuerdos sobre armamento con Arabia Saudita”.

Represión a activistas pacíficos, periodistas e intelectuales: los derechos de estas personas han sido violados de diferentes formas desde que el príncipe heredero Mohammed Bin Salman asumió el mando, entre las que destacan detenciones y largas condenas en prisión.

Detenciones a defensores de derechos de la mujer: “Loujain al Hathloul, Iman al Nafjan y Aziza al Yousef permanecen detenidas arbitrariamente sin cargos desde 2018”, explica la organización. Y “tras su detención, el gobierno lanzó una escalofriante campaña difamatoria para desacreditarlas como ‘traidoras’. Pueden ser juzgadas ante un tribunal antiterrorista, donde corren peligro de ser condenadas a una larga pena de prisión”.

Ejecuciones: Amnistía Internacional asegura que es uno de los países que más ejecuciones realiza a nivel mundial a pesar de que está demostrado que esta medida logre algún cometido frente a la delincuencia.

Penas inhumanas: en este país los castigos se llevan a cabo de diferentes maneras: decapitaciones en público, flagelación, amputaciones, etc. Un ejemplo de castigo extremo es el que sufrió Raif Badawi, que recibió 1.000 azotes y 10 años años de prisión simplemente por escribir un blog.

Discriminación sistemática a las mujeres: “están jurídicamente subordinadas a los hombres en relación con el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos, la herencia”, dejándolas sin poder de decisión en ningún aspecto

Discriminación religiosa: los chiíes continúan sufriendo violaciones a sus derechos actualmente, recibiendo maltratos a través de limitaciones al acceso de servicios gubernamentales y empleo, ejecuciones, largas penas de prisión, etc.

Una especie de secreto de estado: no se tiene el conocimiento de todas las represiones que se llevan a cabo en Arabia Saudita, de hecho muchas de las historias que son conocidas provienen de familiares de víctimas que se ponen en contacto con organizaciones como Amnistía Internacional.

Fuente: The Times

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(Opinión) De Nueva Zelanda a Sri Lanka: en las trincheras de la guerra de religiones

En nombre del supremacismo blanco o de la yihad, los extremistas buscan con sus atentados una cadena de reacciones que desate el odio global

El mes pasado fueron las mezquitas de Nueva Zelanda. Este, las iglesias y hoteles de Sri Lanka. En nombre de un supremacismo blanco que teme a los supuestos «invasores» musulmanes o de la yihad contra los cristianos, en Christchurch y Colombo se han cavado las trincheras de una guerra de religiones que los extremistas de ambos bandos quieren propagar por todo el mundo. Además de las tumbas de cientos de inocentes que lo único que hacían era rezar en sus respectivos lugares sagrados.
Con sus atentados masivos, y convenientemente difundidos por las redes sociales, los radicales solo persiguen provocar una cadena de represalias que siga retroalimentándose y desate el odio global. Acción-reacción: esa es la máxima de dos extremos que, una vez más, vuelven a tocarse usando los mismos discursos y estrategias. ABC ha estado cubriendo las dos masacres sobre el terreno y en ambas ha visto lo mismo: radicales que mataban en nombre de una raza o religión y víctimas rotas por el dolor y la incomprensión. Si le cambiamos las palabras al manifiesto supremacista del australiano Brenton Tarrant, quien mató a tiros a medio centenar de musulmanes en las mezquitas neozelandesas, lo que dice es lo mismo que el clérigo radical Mohamed Zahran Hashim en su vídeo reivindicando en nombre del Daesh los ataques suicidas contra las iglesias ceilanesas, que se cobraron más de 250 vidas. Con fusil al hombro, hasta lucen el mismo negro siniestro en el traje paramilitar que viste uno y la túnica que lleva el otro.
«Aunque se ha especulado sobre la conexión entre el tiroteo de Nueva Zelanda y el atentado de Nueva Zelanda, este se empezó a organizar antes porque un ataque así requiere meses de preparación. Además, Tarrant cometió su matanza en nombre de la raza porque es un supremacista blanco. Pero los yihadistas estarán muy satisfechos si el mundo lo percibe como una guerra entre el islam y el cristianismo», advierte por teléfono desde Estados Unidos Colin Clarke, experto del Centro Soufan. Autor del libro «After the Caliphate» («Después del Califato»), calcula que entre 40 y 50 ceilaneses fueron a luchar a Siria para el Daesh y podrían haber regresado, como sospechan las autoridades locales. «El ataque ha sorprendido porque el grupo que lo ha cometido –la Organización Nacional de Monoteísmo (National Thowheeth Jama´ath) del clérigo Hashim– no era conocido», analiza Clarke. Pero, a su juicio, «Sri Lanka es un país ideal para que actúen los yihadistas porque puede haber armas y explosivos por su pasado en guerra», señala refiriéndose a las tres décadas de conflicto con los Tigres Tamiles, la guerrilla que buscaba la independencia de esta etnia hinduista y fue derrotada en 2009.

De hecho, la Policía investiga a muchos de sus antiguos miembros por si hubiera conexiones con esta masacre, ya que los Tigres Tamiles fueron pioneros en los atentados suicidas y perfeccionaron tanto los chalecos bomba que llegaron a perpetrar más de 160 ataques de este tipo. Siguiendo con la dinámica de «acción-reacción» que persiguen los terroristas, Clarke alerta de que «el próximo mes se celebra el Ramadán y podemos esperar algún atentado parecido en otros países».

En medio de una creciente tensión religiosa, la comunidad musulmana ha condenado los atentados contra las iglesias colgando carteles de condolencias en sus mezquitas. «El islam no ampara ni matar ni suicidarse. Quienes lo hacen diciendo que actúan en nombre de Alá no son auténticos musulmanes», criticaba el viernes Mohamed Nafees Ashraff a las puertas de la majestuosa Mezquita Roja de Colombo. Dueño de una tienda de ropa cercana, ubicada en este barrio donde abundan los comercios de musulmanes, se había ofrecido voluntario para vigilar la entrada y salida de fieles a la oración del mediodía, la más importante para esta religión. «La gente de Nueva Zelanda se conmovió y nos apoyó mucho a los musulmanes. Hoy, nosotros sentimos lo que los extremistas le han hecho a los cristianos y vamos a rezar por ellos y a ayudarlos», promete temiendo que acaben pagando justos por pecadores y se estigmatice a su religión.

Pero el daño ya está hecho y se ha abierto una brecha entre cristianos y musulmanes, que representan, respectivamente, el 7,6 y 9,6 por ciento de este país budista de 22 millones de habitantes. «Había cierta relación con los vecinos musulmanes, a los que saludábamos y les decíamos ˝hola, hermano, hola hermana˝, pero ahora los estamos evitando porque son de la misma religión que los terroristas. Aunque es muy triste, no podemos confiar en ellos y no queremos ni verlos», reconoce Cristina Fernando, herida en el atentado en la iglesia de San Antonio.

Lo más triste de todo es que, al final, tan inocentes son las víctimas de Sri Lanka como las de Nueva Zelanda, entre las que había muchos refugiados que habían huido de la guerra o de la persecución que sufrían en sus propios países. Una guerra y una persecución que, con su estrategia de «acción-reacción», los extremistas de cada bando quieren llevar a todo el mundo.

Fuente: ABC

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(Paraguay) Miles marchan por la familia y los valores en Paraguay

Miles de personas participaron este domingo 28 de abril en la caminata “Un paso por mi familia” en el marco del día de la Familia que se celebra el cuarto domingo de abril en Paraguay.

La actividad se realizó simultáneamente en Asunción y en las otras 13 diócesis y los dos vicariatos del país.

La jornada se inició en Asunción a las 8:00 a.m. en la casa Turista Róga de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) con un festival de cantos y bailes.

Después se realizó la caminata, que partió desde este lugar hasta la rotonda de General Santos y la Avenida de la Costanera, para luego retornar al mismo lugar.

A las 11:00 a.m. el Arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, presidió una Misa tras lo cual se firmó un compromiso de las “fuerzas vivas” de la sociedad paraguaya en pro de la promoción y vivencia de los valores humanos y cristianos en el seno de la familia.

Mons. Guillermo Steckling, Obispo de Ciudad del Este, dijo en su intervención en el Colegio Gimnasio del Saber que “es muy importante que diferentes sectores como los educadores, los que profesan su fe de otra manera por no ser católicos, los jóvenes, todos apoyemos a la familia porque es un valor muy grande”.

“No basta que esté en la Constitución Nacional. No basta la declaración universal de los derechos humanos. Tenemos que dar vida a nuestra opción por la familia. Lo hacemos como Iglesia desde la fe”.

En Ciudad del Este, el Prelado dijo además que este día “recordamos mucho en la Iglesia el hogar de Nazareth. Recordamos a la Virgen María: su concepción, su nacimiento, su Asunción. Dios creó al ser humano hombre y mujer y así como hombres y mujeres, como familia, somos su imagen y semejanza”.

“Tenemos que defender la familia. ¡Qué lindo escuchar ese espíritu de no rendirnos! Hay fuerzas grandes, que a veces esconden la cara o la mano, que agreden a la familia. No es por voto popular. Nosotros necesitamos pronunciarnos”, alentó.

https://twitter.com/AM_1080/status/1122524180312932353

Mons. Steckling dijo también que “la familia necesita ser sostenida. Tiene que ser prioridad política. Faltan fuentes de trabajo, falta salud, presupuesto para la educación. Apoyamos a los que trabajan en ese sentido”.

El Obispo de Ciudad del Este indicó asimismo que en la Iglesia “estamos en la parte final del trienio de la juventud en Paraguay. Que los jóvenes sientan la familia que van a fundar como una vocación. Que confíen en Dios que no va a abandonarles nunca”.

Hace unos días, Mons. Valenzuela animó a participar de este evento, para que las familias proclamen “sus valores, su identidad y su misión hoy en nuestro país, para ser un grito de esperanza en el Continente latinoamericano y el Caribe”.

“Paraguay les dice, con verdad y firmeza: no al aborto, no a las ideologías de género. No a introducir en las escuelas de nuestros hijos, una educación sexual distorsionada, manipuladora, sin ninguna base científica ni ética ni moral. No a la colonización ideológica sostenida tenazmente por hermanos que, lastimosamente han perdido la noción de la naturaleza del varón y de la mujer”, agregó.

“Decimos no al maltrato y a la violencia contra la mujer. Aprendemos de nuestros errores difundiendo la prevención de abusos de menores en nuestras instituciones eclesiales, pero también con la misma fuerza en las familias y en las varias instituciones de nuestro país”, remarcó el Prelado.

De acuerdo al decreto ley N° 5425 de 2015, el Día Nacional de la Familia se celebra el cuarto domingo de abril.

La ley reconoce “la unión estable del hombre y de la mujer, a los hijos y a la comunidad que se constituya con cualquiera de sus progenitores y sus descendientes”.

“Todas las instituciones educativas y culturales del país deberán realizar en esa fecha o en sus proximidades, actividades que contribuyan a valorar y visibilizar la importancia de la familia y la necesidad de estimular con acciones concretas su fortalecimiento, promoción y protección integral”, describe el documento.

En tanto, el Ministerio de Educación y Cultura inscribió la fecha en el calendario escolar para impulsar “acciones pertinentes para asegurar su conmemoración en todos los centros educativos del país, incluyendo actividades curriculares y extracurriculares sobre el tema”.

Fuente: ACI Prensa

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(España) La li­ber­tad re­li­gio­sa, fun­da­men­to de to­das las de­más li­ber­ta­des

El tex­to, pu­bli­ca­do en el si­tio web del or­ga­nis­mo, re­afir­ma que la li­ber­tad re­li­gio­sa, en su di­men­sión in­di­vi­dual y co­mu­ni­ta­ria, es el fun­da­men­to de to­das las de­más li­ber­ta­des y pro­mue­ve no he­ge­mo­nías o pri­vi­le­gios, sino el bien para to­dos.

Con la apro­ba­ción del papa Fran­cis­co, ha sido pu­bli­ca­do este 26 de abril, un nue­vo do­cu­men­to de la Co­mi­sión Teo­ló­gi­ca In­ter­na­cio­nal (CTI), ti­tu­la­do “Li­ber­tad re­li­gio­sa para el bien de to­dos. En­fo­que teo­ló­gi­co de los desa­fíos con­tem­po­rá­neos”. El tex­to de 37 pá­gi­nas pro­po­ne, en pri­mer lu­gar, una ac­tua­li­za­ción ra­zo­na­da de la re­cep­ción de la De­cla­ra­ción Con­ci­liar Dig­ni­ta­tis hu­ma­nae (1965) so­bre la li­ber­tad re­li­gio­sa, “apro­ba­da en un con­tex­to his­tó­ri­co sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te di­fe­ren­te del ac­tual”.

Fun­da­men­ta­lis­mo y re­la­ti­vis­mo

En las so­cie­da­des se­cu­la­ri­za­das de hoy – ob­ser­va el do­cu­men­to – “las di­fe­ren­tes for­mas de co­mu­ni­dad re­li­gio­sa si­guen sien­do per­ci­bi­das so­cial­men­te como fac­to­res re­le­van­tes de in­ter­me­dia­ción en­tre los in­di­vi­duos y el Es­ta­do”. Fren­te a ello, “la ra­di­ca­li­za­ción re­li­gio­sa ac­tual, de­no­mi­na­da ‘fun­da­men­ta­lis­mo’ (…) no pa­re­ce ser un mero re­gre­so más ‘ob­ser­va­do­r’ a la re­li­gio­si­dad tra­di­cio­nal”, sino que “se ca­rac­te­ri­za a me­nu­do por una reac­ción es­pe­cí­fi­ca a la con­cep­ción li­be­ral del Es­ta­do mo­derno, de­bi­do a su re­la­ti­vis­mo éti­co y a su in­di­fe­ren­cia ha­cia la re­li­gión”.

To­ta­li­ta­ris­mo blan­do del Es­ta­do li­be­ral

“Por otra par­te, el Es­ta­do li­be­ral pa­re­ce es­tar abier­to a la crí­ti­ca tam­bién por la ra­zón con­tra­ria: es de­cir, por el he­cho de que su pro­cla­ma­da neu­tra­li­dad no pa­re­ce ca­paz de evi­tar la ten­den­cia a con­si­de­rar la fe pro­fe­sa­da y la per­te­nen­cia re­li­gio­sa como un obs­tácu­lo para la ad­mi­sión de los in­di­vi­duos a la ple­na ciu­da­da­nía cul­tu­ral y po­lí­ti­ca. Una for­ma de ‘to­ta­li­ta­ris­mo blan­do’, po­dría de­cir­se, que nos hace par­ti­cu­lar­men­te vul­ne­ra­bles a la pro­pa­ga­ción del nihi­lis­mo éti­co en la es­fe­ra pú­bli­ca”.

Ideo­lo­gía de neu­tra­li­dad que mar­gi­na la fe

“La pre­ten­di­da neu­tra­li­dad ideo­ló­gi­ca de una cul­tu­ra po­lí­ti­ca que pre­ten­de que­rer cons­truir so­bre la for­ma­ción de re­glas de jus­ti­cia me­ra­men­te pro­ce­sa­les, eli­mi­nan­do toda jus­ti­fi­ca­ción éti­ca y toda ins­pi­ra­ción re­li­gio­sa, mues­tra la ten­den­cia a ela­bo­rar una ideo­lo­gía de neu­tra­li­dad que, de he­cho, im­po­ne la mar­gi­na­ción, si no la ex­clu­sión, de la ex­pre­sión re­li­gio­sa de la es­fe­ra pú­bli­ca. Y por lo tan­to, des­de la ple­na li­ber­tad de par­ti­ci­pa­ción has­ta la for­ma­ción de una ciu­da­da­nía de­mo­crá­ti­ca. De ahí la am­bi­va­len­cia de una neu­tra­li­dad de la es­fe­ra pú­bli­ca que sólo es apa­ren­te y de una li­ber­tad ci­vil ob­je­ti­va­men­te dis­cri­mi­na­to­ria. Una cul­tu­ra ci­vil que de­fi­ne su hu­ma­nis­mo a tra­vés de la eli­mi­na­ción del com­po­nen­te re­li­gio­so de lo hu­mano, se ve obli­ga­da a eli­mi­nar in­clu­so par­tes de­ci­si­vas de su his­to­ria: su co­no­ci­mien­to, su tra­di­ción, su cohe­sión so­cial. El re­sul­ta­do es la eli­mi­na­ción de par­tes cada vez más sus­tan­cia­les de la hu­ma­ni­dad y de la ciu­da­da­nía de la que se for­ma la pro­pia so­cie­dad. La reac­ción a la de­bi­li­dad hu­ma­nis­ta del sis­te­ma in­clu­so hace que pa­rez­ca jus­ti­fi­ca­do que mu­chos (es­pe­cial­men­te los jó­ve­nes) lle­guen a un fa­na­tis­mo de­ses­pe­ra­do: ateo o in­clu­so teo­crá­ti­co. La in­com­pren­si­ble atrac­ción que ejer­cen las for­mas vio­len­tas y to­ta­li­ta­rias de la ideo­lo­gía po­lí­ti­ca, o de la mi­li­tan­cia re­li­gio­sa, que pa­re­cían ya re­le­ga­das al jui­cio de la ra­zón y de la his­to­ria, debe cues­tio­nar­nos de una ma­ne­ra nue­va y con ma­yor pro­fun­di­dad de aná­li­sis”.

Imi­ta­ción se­cu­la­ris­ta de la con­cep­ción teo­crá­ti­ca

Se ob­ser­va en­ton­ces que, cuan­do un es­ta­do tan “mo­ral­men­te neu­tral” co­mien­za a “con­tro­lar el cam­po de to­dos los jui­cios hu­ma­nos”, co­mien­za a to­mar los ras­gos de un es­ta­do “éti­ca­men­te au­to­ri­ta­rio” que toma la for­ma de “una imi­ta­ción se­cu­la­ris­ta” de la con­cep­ción teo­crá­ti­ca de la re­li­gión, que de­ci­de la or­to­do­xia y la he­re­jía de la li­ber­tad en nom­bre de una vi­sión po­lí­ti­co-sal­ví­fi­ca de la so­cie­dad ideal: de­ci­dien­do a prio­ri su iden­ti­dad per­fec­ta­men­te ra­cio­nal, per­fec­ta­men­te ci­vi­li­za­da, per­fec­ta­men­te hu­ma­na. El ab­so­lu­tis­mo y el re­la­ti­vis­mo de esta mo­ral li­be­ral se con­tra­po­nen aquí, con efec­tos de ex­clu­sión an­ti­li­be­ral en la es­fe­ra pú­bli­ca, den­tro de la pre­ten­di­da neu­tra­li­dad li­be­ral del Es­ta­do”.

El re­gre­so de la re­li­gión en el ter­cer mi­le­nio

El do­cu­men­to des­ta­ca, por tan­to, la ne­ga­ción de la “te­sis clá­si­ca, que pre­veía la re­duc­ción de la re­li­gión como efec­to inevi­ta­ble de la mo­der­ni­za­ción téc­ni­ca y eco­nó­mi­ca”: en cam­bio, hoy se ha­bla del “re­gre­so de la re­li­gión a la es­ce­na pú­bli­ca”. La co­rre­la­ción au­to­má­ti­ca en­tre el pro­gre­so ci­vil y la ex­tin­ción de la re­li­gión, en reali­dad, se ha for­mu­la­do so­bre la base de un pre­jui­cio ideo­ló­gi­co, que con­si­de­ra la re­li­gión como la cons­truc­ción mí­ti­ca de una so­cie­dad hu­ma­na que aún no do­mi­na los ins­tru­men­tos ra­cio­na­les ca­pa­ces de pro­du­cir la eman­ci­pa­ción y el bie­nes­tar de la so­cie­dad. Este sis­te­ma ha de­mos­tra­do ser inade­cua­do”.  Al mis­mo tiem­po – se­ña­la el tex­to – el lla­ma­do “re­torno de la re­li­gión” tam­bién pre­sen­ta as­pec­tos de “re­gre­sión” cul­ti­va­dos “a raíz de la con­ta­mi­na­ción ar­bi­tra­ria en­tre la bús­que­da del bie­nes­tar psi­co­fí­si­co y las cons­truc­cio­nes pseu­do­cien­tí­fi­cas de la cos­mo­vi­sión”, por no ha­blar de la “ás­pe­ra mo­ti­va­ción re­li­gio­sa de cier­tas for­mas de fa­na­tis­mo to­ta­li­ta­rio, que pre­ten­den im­po­ner, in­clu­so den­tro de las gran­des tra­di­cio­nes re­li­gio­sas, la vio­len­cia te­rro­ris­ta”.

Desa­rro­llos doc­tri­na­les

El do­cu­men­to ex­pli­ca el desa­rro­llo doc­tri­nal de la De­cla­ra­ción del Con­ci­lio, don­de el Ma­gis­te­rio de la Igle­sia con­de­nó una vez la li­ber­tad de con­cien­cia, en un “con­tex­to his­tó­ri­co” en el que el cris­tia­nis­mo, que re­pre­sen­ta­ba “la re­li­gión del Es­ta­do y la re­li­gión do­mi­nan­te de fac­to en la so­cie­dad oc­ci­den­tal”, su­frió “la for­mu­la­ción agre­si­va de un lai­cis­mo de Es­ta­do”. Dig­ni­ta­tis hu­ma­nae de­vuel­ve “a su evi­den­cia fun­da­men­tal la en­se­ñan­za del cris­tia­nis­mo, se­gún la cual no se debe for­zar la re­li­gión, por­que esta fuer­za no es dig­na de la na­tu­ra­le­za hu­ma­na crea­da por Dios y no co­rres­pon­de a la doc­tri­na de la fe pro­fe­sa­da por el cris­tia­nis­mo. Dios lla­ma a cada hom­bre a sí mis­mo, pero no obli­ga a na­die a ha­cer­lo. Por lo tan­to, esta li­ber­tad se con­vier­te en un de­re­cho fun­da­men­tal que el hom­bre pue­de re­cla­mar en con­cien­cia y res­pon­sa­bi­li­dad ante el Es­ta­do”.

El papa Wojty­la: li­ber­tad re­li­gio­sa, fun­da­men­to de otras li­ber­ta­des

Re­cor­da­mos, pues, a San Juan Pa­blo II cuan­do afir­ma que la li­ber­tad re­li­gio­sa, fun­da­men­to de to­das las de­más li­ber­ta­des, es una exi­gen­cia in­dis­pen­sa­ble de la dig­ni­dad de toda per­so­na. No es un de­re­cho en­tre otros, sino que cons­ti­tu­ye “la ga­ran­tía de to­das las li­ber­ta­des que ga­ran­ti­zan el bien co­mún de las per­so­nas y de los pue­blos”.

Be­ne­dic­to XVI: la li­ber­tad re­li­gio­sa, un de­re­cho no sólo de los cre­yen­tes

Para Be­ne­dic­to XVI el de­re­cho a la li­ber­tad re­li­gio­sa tie­ne sus raí­ces en la dig­ni­dad de la per­so­na hu­ma­na como ser es­pi­ri­tual, re­la­cio­nal y abier­to a lo tras­cen­den­te. Por lo tan­to, no es un de­re­cho re­ser­va­do sólo a los cre­yen­tes, sino a to­dos, por­que es la sín­te­sis y la cum­bre de los de­más de­re­chos fun­da­men­ta­les”. En re­fe­ren­cia a las re­la­cio­nes con el Es­ta­do, el papa Rat­zin­ger ha­bla de “lai­cis­mo po­si­ti­vo”, que es el prin­ci­pio que pro­mue­ve la coope­ra­ción en­tre las es­fe­ras po­lí­ti­ca y re­li­gio­sa en la de­bi­da dis­tin­ción de sus res­pec­ti­vas ta­reas. En este sen­ti­do, la di­men­sión no sólo in­di­vi­dual sino tam­bién co­mu­ni­ta­ria de la re­li­gión fa­vo­re­ce la cons­truc­ción del bien co­mún, más allá de cual­quier ten­ta­ción de he­ge­mo­nía.

Fran­cis­co: li­ber­tad re­li­gio­sa, ba­luar­te con­tra el to­ta­li­ta­ris­mo

El Papa Fran­cis­co sub­ra­ya que la li­ber­tad re­li­gio­sa no pre­ten­de pre­ser­var una “sub­cul­tu­ra”, como qui­sie­ra “un cier­to se­cu­la­ris­mo, sino que es un don pre­cio­so de Dios para to­dos, ga­ran­tía bá­si­ca de cual­quier otra ex­pre­sión de li­ber­tad, ba­luar­te con­tra el to­ta­li­ta­ris­mo y con­tri­bu­ción de­ci­si­va a la fra­ter­ni­dad hu­ma­na”. Por eso, “Fran­cis­co pres­ta gran aten­ción a los nu­me­ro­sos már­ti­res de nues­tro tiem­po, víc­ti­mas de per­se­cu­ción y vio­len­cia por mo­ti­vos re­li­gio­sos, así como a las ideo­lo­gías que ex­clu­yen a Dios de la vida de las per­so­nas y de las co­mu­ni­da­des. Para el Pon­tí­fi­ce, la re­li­gión au­tén­ti­ca, des­de den­tro, debe ser ca­paz de dar cuen­ta de la exis­ten­cia del otro para fo­men­tar un es­pa­cio co­mún, un am­bien­te de co­la­bo­ra­ción con to­dos, en la de­ter­mi­na­ción de ca­mi­nar jun­tos, de orar jun­tos, de tra­ba­jar jun­tos, de ayu­dar­nos jun­tos a es­ta­ble­cer la paz.

De­re­cho a la ob­je­ción de con­cien­cia

La Igle­sia pro­cla­ma la li­ber­tad re­li­gio­sa para to­dos y es­pe­ra tam­bién “que sus miem­bros vi­van li­bre­men­te su fe y que los de­re­chos de su con­cien­cia sean pro­te­gi­dos allí don­de res­pe­ten los de­re­chos de los de­más”. Vi­vir la fe pue­de re­que­rir a ve­ces la ob­je­ción de con­cien­cia. De he­cho, las le­yes ci­vi­les no obli­gan en con­cien­cia cuan­do con­tra­di­cen la éti­ca na­tu­ral y, por lo tan­to, el Es­ta­do debe re­co­no­cer el de­re­cho de las per­so­nas a la ob­je­ción de con­cien­cia.

Vio­la­cio­nes de la li­ber­tad re­li­gio­sa

“De he­cho – dice el do­cu­men­to – en al­gu­nos paí­ses no hay li­ber­tad re­li­gio­sa le­gal, mien­tras que en otros la li­ber­tad le­gal se li­mi­ta drás­ti­ca­men­te al ejer­ci­cio del cul­to co­mu­ni­ta­rio o a prác­ti­cas es­tric­ta­men­te pri­va­das. En es­tos paí­ses no se per­mi­te la ex­pre­sión pú­bli­ca de una creen­cia re­li­gio­sa, to­das las for­mas de co­mu­ni­ca­ción re­li­gio­sa es­tán ge­ne­ral­men­te prohi­bi­das, y se re­ser­van pe­nas se­ve­ras, in­clui­da la pena de muer­te, para quie­nes deseen con­ver­tir­se o in­ten­ten con­ver­tir a otros. En los paí­ses dic­ta­to­ria­les don­de pre­va­le­ce el pen­sa­mien­to ateo – y con la de­bi­da dis­tin­ción, in­clu­so en al­gu­nos paí­ses que se con­si­de­ran de­mo­crá­ti­cos – los miem­bros de las co­mu­ni­da­des re­li­gio­sas son a me­nu­do per­se­gui­dos o so­me­ti­dos a un tra­to des­fa­vo­ra­ble en el lu­gar de tra­ba­jo, son ex­clui­dos de los car­gos pú­bli­cos y se les nie­ga el ac­ce­so a de­ter­mi­na­dos ni­ve­les de asis­ten­cia so­cial. Asi­mis­mo, las obras so­cia­les na­ci­das de los cris­tia­nos (en los cam­pos de la sa­lud, la edu­ca­ción, etc.) es­tán su­je­tas a li­mi­ta­cio­nes a ni­vel le­gis­la­ti­vo, fi­nan­cie­ro o co­mu­ni­ca­ti­vo, lo que di­fi­cul­ta, si no im­po­si­bi­li­ta, su rea­li­za­ción. En to­das es­tas cir­cuns­tan­cias no hay ver­da­de­ra li­ber­tad de re­li­gión. Una ver­da­de­ra li­ber­tad de re­li­gión sólo es po­si­ble si pue­de ex­pre­sar­se con di­li­gen­cia”.

Mi­sión ad gen­tes y diá­lo­go in­ter­re­li­gio­so

El diá­lo­go in­ter­re­li­gio­so, fo­men­ta­do por la li­ber­tad re­li­gio­sa, ca­mino ha­cia la paz “en la bús­que­da del bien co­mún jun­to con los re­pre­sen­tan­tes de otras re­li­gio­nes”, es “una di­men­sión in­he­ren­te a la mi­sión de la Igle­sia”. Como tal, no es el fin de la evan­ge­li­za­ción, pero con­tri­bu­ye en gran me­di­da a ella; por lo tan­to, no debe ser en­ten­di­da o pues­ta en prác­ti­ca como una al­ter­na­ti­va o en con­tra­dic­ción con la mi­sión ad gen­tes”.

El mar­ti­rio cris­tiano: un amor que su­pera al odio

El tex­to abor­da tam­bién el tema del “mar­ti­rio” como “el su­pre­mo tes­ti­mo­nio no vio­len­to de la pro­pia fi­de­li­dad a la fe, ob­je­to de odios, in­ti­mi­da­cio­nes y per­se­cu­cio­nes es­pe­cí­fi­cas”. El mar­ti­rio se con­vier­te en “el sím­bo­lo ex­tre­mo de la li­ber­tad de opo­ner el amor a la vio­len­cia y la paz al con­flic­to”. En mu­chos ca­sos, la de­ter­mi­na­ción per­so­nal del már­tir de acep­tar la muer­te se ha con­ver­ti­do en una se­mi­lla de li­be­ra­ción re­li­gio­sa y hu­ma­na para una mul­ti­tud de hom­bres y mu­je­res, has­ta el pun­to de li­be­rar­los de la vio­len­cia y su­perar el odio. La his­to­ria de la evan­ge­li­za­ción cris­tia­na lo ates­ti­gua, tam­bién a tra­vés de la ini­cia­ción de pro­ce­sos y cam­bios so­cia­les de im­por­tan­cia uni­ver­sal. Es­tos tes­ti­gos de la fe son mo­ti­vos jus­tos para la ad­mi­ra­ción y el se­gui­mien­to por par­te de los cre­yen­tes, pero tam­bién para el res­pe­to por par­te de to­dos los hom­bres y mu­je­res que se preo­cu­pan por la li­ber­tad, la dig­ni­dad y la paz en­tre los pue­blos. Los már­ti­res re­sis­tie­ron la pre­sión de las re­pre­sa­lias, anu­lan­do el es­pí­ri­tu de ven­gan­za y vio­len­cia con la fuer­za del per­dón, el amor y la fra­ter­ni­dad”.

Mar­ti­rio blan­co

A ve­ces, las per­so­nas no son ase­si­na­das en nom­bre de su prác­ti­ca re­li­gio­sa y, sin em­bar­go, de­ben su­frir ac­ti­tu­des pro­fun­da­men­te ofen­si­vas, que las man­tie­nen al mar­gen de la vida so­cial: ex­clu­sión de los car­gos pú­bli­cos, prohi­bi­ción in­dis­cri­mi­na­da de sus sím­bo­los re­li­gio­sos, ex­clu­sión de cier­tos be­ne­fi­cios eco­nó­mi­cos y so­cia­les…, en lo que se de­no­mi­na “mar­ti­rio blan­co” como ejem­plo de con­fe­sión de fe. Este tes­ti­mo­nio si­gue sien­do una prue­ba de sí mis­mo en mu­chas par­tes del mun­do: no debe ate­nuar­se, como si fue­ra un sim­ple efec­to se­cun­da­rio de los con­flic­tos por la su­pre­ma­cía ét­ni­ca o por la con­quis­ta del po­der. El es­plen­dor de este tes­ti­mo­nio debe ser bien en­ten­di­do e in­ter­pre­ta­do. Nos ins­tru­ye so­bre el au­tén­ti­co bien de la li­ber­tad re­li­gio­sa de la ma­ne­ra más cla­ra y efi­caz. El mar­ti­rio cris­tiano mues­tra a to­dos lo que su­ce­de cuan­do la li­ber­tad re­li­gio­sa de los inocen­tes es opues­ta y ase­si­na­da: el mar­ti­rio es el tes­ti­mo­nio de una fe que per­ma­ne­ce fiel a sí mis­ma ne­gán­do­se a ven­gar­se y ma­tar has­ta el úl­ti­mo mo­men­to. En este sen­ti­do, el már­tir de la fe cris­tia­na no tie­ne nada que ver con el sui­ci­dio-ho­mi­ci­dio en nom­bre de Dios: tal con­fu­sión es ya en sí mis­ma una co­rrup­ción de la men­te y una he­ri­da del alma”.

Igle­sia res­pe­tuo­sa de la li­ber­tad in­di­vi­dual y del bien co­mún

“El cris­tia­nis­mo no cie­rra la his­to­ria de la sal­va­ción den­tro de los con­fi­nes de la his­to­ria de la Igle­sia” por­que toda la his­to­ria hu­ma­na debe ser vis­ta a la luz del amor de Dios, que “quie­re que to­dos los hom­bres se sal­ven y lle­guen al co­no­ci­mien­to de la ver­dad” (1 Ti­mo­teo 2,4). “La for­ma mi­sio­ne­ra de la Igle­sia, ins­cri­ta en la mis­ma dis­po­si­ción de la fe, obe­de­ce a la ló­gi­ca del don, es de­cir, de la gra­cia y de la li­ber­tad, no a la del con­tra­to y de la im­po­si­ción. La Igle­sia es cons­cien­te de que, in­clu­so con la me­jor de las in­ten­cio­nes, esta ló­gi­ca ha sido con­tra­di­cha – y siem­pre co­rre el ries­go de ser­lo – por un com­por­ta­mien­to di­fe­ren­te e in­cohe­ren­te con la fe re­ci­bi­da”. La Igle­sia tie­ne un es­ti­lo de tes­ti­mo­nio de la fe que es “ab­so­lu­ta­men­te res­pe­tuo­so de la li­ber­tad in­di­vi­dual y del bien co­mún”. Este es­ti­lo, le­jos de ate­nuar la fi­de­li­dad al acon­te­ci­mien­to sal­ví­fi­co, que es el tema del anun­cio de la fe, debe ha­cer aún más trans­pa­ren­te su ale­ja­mien­to del es­pí­ri­tu de do­mi­na­ción, in­tere­sa­do en la con­quis­ta del po­der por sí mis­mo”.

La li­ber­tad de acep­tar el Evan­ge­lio

“El Reino de Dios – con­clu­ye el do­cu­men­to – ya está en ac­ción en la his­to­ria, es­pe­ran­do el ad­vien­to del Se­ñor, que nos in­tro­du­ci­rá en su cum­pli­mien­to. El Es­pí­ri­tu que dice “¡Ven!” (Ap 22,17), que re­co­ge los ge­mi­dos de la crea­ción (cf. Rm 8,22) y hace “nue­vas” to­das las co­sas (Ap 21,5), trae al mun­do el va­lor de la fe que sos­tie­ne (cf. Rm 8,1-27), en fa­vor de to­dos, la be­lle­za de la “ra­zón [lo­gos] de la es­pe­ran­za” (1 P 3,15) que está en no­so­tros. Y la li­ber­tad, para to­dos, de es­cu­char­lo y se­guir­lo”.

Fuente: Agencia SIC

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(Mundo) Crece acoso a cristianos hostigados por sus creencias

En 2018, fueron asesinadas 4,305 personas que expresaron practicar esta religión

Año con año, el hostigamiento contra cristianos va en aumento.

En 2018, cuatro mil 305 creyentes de esta religión fueron asesinados, de acuerdo con la organización evangélica Puertas Abiertas.

Esto es 40 por ciento más que en 2017, cuando hubo tres mil 66 asesinados.

El pasado 21 de abril, 253 personas murieron en Sri Lanka en una ola de atentados terroristas contra templos católicos y hoteles de lujo, mientras participaban en misas con motivo del Domingo de Resurrección.

Esto a pesar de que en ese país sólo 7.4 por ciento de las personas practican este culto.

Tan es así que en Asia, 30 por ciento de los fieles sufre persecución, lo que lo convierte en el peor continente para practicar esta creencia.

De hecho, uno de cada tres cristianos en Asia sufre persecución a nivel alto, muy alto o extremo, mientras que en África se trata de uno de cada seis”, reportó la organización.

De acuerdo con la Lista Mundial de la Persecución, el hostigamiento a cristianos toma en cuenta la violencia física como la que se ejerce en el ámbito privado.

Optamos por una definición amplia que tiene en cuenta tanto la dimensión visible de la violencia física como la parte menos visible de la persecución y que afecta a diferentes ámbitos de la vida cristiana: ámbito privado, ámbito familiar, ámbito social, ámbito de iglesia y ámbito nacional”, expresó la organización.

El año pasado, mil 847 templos fueron atacados y tres mil 150 creyentes fueron arrestados.

Además, los países más peligrosos son Afganistán, Somalia, Sudán, Pakistán, Eritrea, Libia, Irak y Yemen.

CONTRA LAS MINORÍAS

El 16 de febrero de 2015, el Estado Islámico decapitó a 21 cristianos coptos, un grupo que constantemente es blanco de ataques en ese país del norte de África.

El cristianismo sigue considerándose como algo occidental y hostil. Los cristianos intentan ocultar su fe para evitar arrestos y ser enviados a campos de trabajo. La mayoría de los padres incluso evitan introducir a sus hijos en la fe cristiana por miedo a que se les escape algo si les preguntan por actividades cristianas”, explicó el presidente de la asociación Puertas Abiertas España, Ted Blake.

Según el Informe anual sobre derechos humanos y democracia en el mundo, a escala internacional, la comunidad cristiana es la que vive en más riesgo.

Los cristianos son actualmente el grupo religioso más acosado e intimidado en el mundo. En algunas partes del mundo, comunidades religiosas enteras amenazan con desaparecer o huir”, manifestó el documento.

Según Puertas abiertas, existen ocho aspectos que motivan la persecución contra este grupo.

Se trata de la opresión islámica, el nacionalismo religioso y el antagonismo étnico (sugerir que los cristianos son extranjeros).

Además, influye el proteccionismo denominacional (mantener una denominación religiosa como única expresión legítima), la opresión comunista o poscomunista y la intolerancia secular. También existe la paranoia dictatorial y la corrupción organizada, como el clima que favorece el hostigamiento.

La libertad religiosa está amenazada, ya que crece el miedo a manifestar las propias creencias debido a los ataques contra los creyentes o contra los lugares de culto. Hay un riesgo por el laicismo agresivo impulsado por determinados partidos políticos que provoca que se margine la religión en la vida pública y se ridiculice a los creyentes”, dijo la directora del Observatorio sobre libertad religiosa en España, María García.

La violencia no lo es todo. La opresión tiene un impacto mayor y más duradero en la vida de las personas que la violencia. La opresión es la que consigue que las personas se vayan aislando y terminen por dejar su fe”, concluyó Ted Blake.

Fuente: Excelsior

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(EEUU) Vigilia interreligiosa se enfrenta a un evento ‘desalentador y devastador’, anhela la paz

En respuesta a los disparos de la sinagoga en Poway, judíos, musulmanes, cristianos y otros encuentran un terreno común

Alrededor de 900 personas llenaron el santuario de la Iglesia Presbiteriana de la Comunidad Rancho Bernardo el sábado por la noche para una vigilia solemne y contemplativa.

Durante 45 minutos oraron, intercambiaron deseos de paz y cantaron.

“La paz es lo que anhelamos”, dijo el reverendo Mark McKone-Sweet a la multitud.

Miembros de todas las religiones asistieron: judíos, musulmanes, variedades de tradiciones cristianas. Algunos dijeron que vinieron a orar por las víctimas, otros dijeron que vinieron a mostrar solidaridad.

“Es devastador, es desalentador”, dijo. “Crecí aquí.

Ella es judía y dijo que vino a apoyar a la comunidad.

“Esta es mi familia”, dijo.

Al final del breve servicio, la multitud se dirigió al patio para una vigilia con velas. Fueron dirigidos por los judíos, quienes encendieron las velas de mano de las velas más grandes colocadas en el altar.

Afuera el grupo cantó This Little Light of Mine y luego la canción de la era de los derechos civiles We shall Overcome.

Varios en la multitud lloraban en silencio.

“Llevénse consigo esa paz a casa esta noche”, dijo McKone-Sweet al final.

Solomon Yonus, un musulmán, dijo que asistir era importante.

“Es importante que nos apoyemos unos a otros, a todos nosotros, a todos los credos”, dijo.

Dijo que una vigilia como esta es útil pero solo un comienzo.

“Hay mucho trabajo por hacer”, dijo después de la vigilia.

Temprano en el día, fuera de Chabad de Poway al anochecer, había un flujo constante de personas que venían con flores, velas y notas para expresar su conmoción y pena.

Virginia McCray, de Mission Valley, dijo que quería hacer algo para expresar su apoyo a la comunidad de fe judía.

“Queríamos mostrar nuestro apoyo”, dijo McCray.

“Esto no es San Diego”, dijo ella mientras lloraba. “Somos una comunidad abierta y acogedora para personas de todas las religiones”.

Jeff Cohen, también de Mission Valley, dijo que quería estar cerca de la sinagoga al atardecer.

“Me sentí obligado a venir aquí. “Sentí que era lo correcto y el momento adecuado para hacerlo”, dijo Cohen.

“Me duele el corazón”, dijo Rochelle Koch, quien vino al memorial en crecimiento con un ramo de rosas rosadas.

“Estoy tan enojada”, dijo sobre el tirador.

«¿Cuánto odio puedes acumular en 19 años?”, Preguntó. “No quiero que vaya a la cárcel, eso es demasiado fácil. Quiero que vaya al hoyo y tenga solo una hora de luz solar a la semana”.

Fuente: The San Diego Union Tribune

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(Chile) Abogado canonista sobre polémica por secreto de confesión: “Es una intolerancia a las libertades religiosas”

Para Alejandro Álvarez, representante de la organización Voces Católicas, obligar por ley a un sacerdote a revelar los secretos que escucha en confesión entra en conflicto no solo con el derecho canónico, sino también con el ordenamiento jurídico chileno y, más allá de eso, podría revelar “una cierta persecución a la libertad de culto”. El abogado argumenta que se trata de un “atropello a la libertad religiosa” porque el Estado de Chile reconoce la autonomía de todas las iglesias.

Tres años duró el debate en el Parlamento francés para decidir en 2010, y comenzar a aplicar en 2011, la prohibición de llevar cualquier vestimenta que cubra completamente el rostro. La ley no lo mencionaba directamente, pero se refería al velo integral –niqab y burka– que utilizaban alrededor de 2.000 musulmanas que residían en el país (al momento de comenzar a aplicar la norma la población musulmana en Francia rondaba los 6 millones de personas).

En octubre de 2018, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ACNUDH)dijo que la prohibición era violatoria de los derechos humanos y las libertades religiosas.Las propias asociaciones islámicas se habían quejado por tratarse de una ley que, a su juicio, contribuía a estigmatizar más a su religión y que alentaría a los más radicales.

El Comité también concluyó que la prohibición “podría tener el efecto contrario de confinarlas en sus hogares, impedir su acceso a los servicios públicos y marginarlas”. Según informes de medios franceses, en 2015 se entregaron más de 200 multas por llevar un velo en público; mientras que dos mujeres francesas fueron procesadas y condenadas en 2012 por usar velos faciales.

Este no es el único ejemplo en el que la religión puede llevar a la cárcel. En Cuba, el pasado lunes 22 de abril, los pastores evangélicos Ramón Rigal y Ayda Expósito fueron condenados a 2 años y 18 meses de cárcel, respectivamente, por “actos contrarios al normal desarrollo del menor”, esto por haberse negado, en 2017, a enviar a sus hijos 7 y 11 años -en ese momento- a la escuela pública, gestionada por el Estado. El portal 14ymedio explica que el rechazo obedece a que “consideran que -la educación- está viciada por una intensa propaganda ideológica y porque en sus aulas se promueve el ateísmo”.

El medio también cita un pronunciamiento del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que se refiere a un “proceso legal manipulado contra los dos pastores evangélicos por solo buscar para sus hijos un modelo educativo distinto al que obliga el Estado totalitario en la isla: educarlos en casa”.

Ahora en Chile también se busca regular un punto medular de la Iglesia Católica: el secreto de confesión. El 23 de abril se aprobó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que obliga a los pastores, ministros de culto, diáconos o sacerdotes a denunciar delitos que conozcan a través de una confesión. La propuesta continuará su trámite en el Senado y, mientras tanto, ha elevado las voces de rechazo de diferentes sectores, más allá de la Conferencia Episcopal.

Alejandro Álvarez, abogado especializado en Derecho Canónico y representante de la organización Voces Católicas explica que “el Estado de Chile le reconoce a la Iglesia Católica, y a todas las comunidades religiosas, que pueden regirse por leyes y reglamentos especiales”. En este sentido, agrega que el proyecto de ley “nos pone en un episodio de intolerancia a las libertades religiosas y, en alguna medida, en una cierta persecución a la libertad de culto”.

-¿Esto sucede porque estamos en medio de una sociedad menos respetuosa de la libertad de culto?

-Sí. Fundamentalmente, en mi opinión, se trata de una cultura fragmentada, que no busca la verdad, sino donde grupos radicalizados buscan imponer verdades parciales, que pretenden erigir como verdades absolutas. Esos extremos se traducen en intolerancia, violencia. Mucho más grave que no respetar tal o cual creencia, lo que está de fondo es que no se respeta a la persona humana.

El sigilo sacramental es un sigilo absoluto. Es decir, el sacerdote no puede realizar ninguna acción con la información que le dieron en la confesión”.

-¿El hecho de que por ley se decida sobre un sacramento de qué manera afecta la libertad de culto?

-Muy fuertemente. Es un atropello terrible, grave, a la libertad de culto. El ordenamiento jurídico chileno reconoce expresamente el sigilo sacramental en el artículo 547, inciso segundo, del Código Civil; y en el artículo 20, de la Ley 19.638, que regula la constitución jurídica de las iglesias y organizaciones religiosas. En el Código Civil el Estado de Chile le reconoce a la Iglesia Católica, y a todas las comunidades religiosas, que pueden regirse por leyes y reglamentos especiales. En el caso de la Iglesia Católica la ley que la rige es el Derecho Canónico. La Ley 19.638 dice que el Estado reconoce a estas corporaciones, ya sean de derecho público o privado, plena capacidad de goce y ejercicio, por lo que pueden erigir sus propias instituciones, sus leyes, su reglamento y el Estado chileno lo reconoce. Este rechazo a esa indicación es un atropello a la libertad religiosa y manifiesta una ignorancia muy grande por parte de los legisladores, porque el Estado de Chile, separado de la Iglesia, reconoce la autonomía de todos los grupos intermedios y de todas las iglesias en el artículo 547 y en la ley 19.638. Esta vulneración es grave porque, además, Chile tiene relaciones diplomáticas con el Vaticano. No solo está en el ámbito de una confesión religiosa, sino que también en la relación que tiene el estado de Chile con el estado del Vaticano.

“Históricamente los sacerdotes han dado su vida por no revelar el secreto de la confesión”

-En Cuba vimos un caso reciente de unos padres que fueron a la cárcel, son pastores cristianos, y no querían que su hijo recibiera la educación obligatoria que establece el Estado por ser atea. ¿Se corre el riesgo de que la legislación traspase estos límites?

-Claro, si se aprueban legislaciones que desconozcan la libertad de culto, la libertad religiosa, evidentemente los creyentes, un sacerdote o cualquier persona por no obedecer lo que el Estado indica podría significar cárcel o alguna otra pena para los miembros de las iglesias. Ahora, respecto al sigilo sacramental, en la Iglesia Católica, históricamente los sacerdotes han dado su vida por no revelar el secreto de la confesión. Hay historias de mártires, que han muerto, antes de revelar el secreto sacramental. Esta circunstancia nos pone en un episodio de intolerancia a las libertades religiosas y, en alguna medida, en una cierta persecución a la libertad de culto, que puede afectar a la iglesia Evangélica, Católica, al mundo Judío, en fin. A cualquier confesión religiosa que pueda ser atacada por este desconocimiento que están haciendo los legisladores en Chile.

-Ahora la legislación se refiere al secreto de confesión, pero ¿podría haber otros sacramentos u aspectos dogmáticos de la fe en peligro?

-Lo que está en discusión en este momento es la obligación que pesa sobre los sacerdotes y los miembros de la iglesia en denunciar e informar de todos aquellos delitos de los cuales tengan conocimiento. En ese punto, no hay ningún problema porque la Iglesia, de hecho, está empeñada en colaborar con la justicia y en entregar la información, pero no podrían entregar información que haya recibido con ocasión de la celebración del sacramento de la confesión.

Le corresponde al Estado garantizar que todas las personas pueden creer libremente, expresar su creencia, por lo tanto, en nuestro país no se pueden prohibir los signos religiosos”.

-¿Hay diferencia entre el secreto de confesión y el secreto profesional de un médico o un abogado?

-Sí. Son dos dimensiones totalmente distintas. El sigilo sacramental es un sigilo absoluto. Es decir, el sacerdote no puede realizar ninguna acción con la información que le dieron en la confesión. De hecho, podría encontrarse con una persona que se confesó, y la persona le podría decir: “Padre, se acuerda de lo que le confesé la semana pasada”. El sacerdote tiene que decir que no. Es radical.

-En Semana Santa vimos los atentados a las iglesias de Sri Lanka, ¿ese tipo de ataques también van contra la libertad religiosa?

-Así es. Son expresiones de esta intolerancia. La violencia contra los que no piensan como estos grupos, y a esas realidades no somos ajenos. Aquí, en Chile, hay que recordar las protestas que algunos jóvenes estudiantes protagonizaron, donde destruyeron un Cristo de la iglesia de la Gratitud Nacional, o han atentado contra algunos templos, por el solo hecho de ser expresiones religiosas. Esa circunstancia habla de una intolerancia, de falta de cultura y respeto a la diversidad en la que vivimos hoy en sociedad.

-¿Si un sacerdote escucha una confesión de un delito, sea víctima o victimario, hay mecanismos para que levante el secreto, dentro de la misma Iglesia?

-No. Nadie podría pedirle al sacerdote que levante ese secreto. El único que podría autorizar, pero solo en el momento mismo de la confesión, es el penitente, pero podría poner como restricción: “No diga quién soy yo. No revele quién le contó esto”.

-¿Ni siquiera el Papa podría autorizar al sacerdote?

-No. Nadie. De hecho, violar la obligación de este sigilo sacramental, que es absoluto e inviolable, atrae una sanción que es automática, que es la excomunión. Un sacerdote por el solo hecho de revelar lo que conoció con ocasión de la confesión queda excomulgado latae sentenciae, queda fuera de la Iglesia.

“Le corresponde al Estado garantizar que todas las personas pueden creer libremente”

-¿Cómo compatibilizan entonces las leyes de la Iglesia, con las leyes laicas?

-Precisamente porque las leyes civiles que tiene cada país regulan aspectos externos; si se quiere, el fuero externo de la conducta de las personas. No entran en los aspectos psicológicos y espirituales. Mientras que en la Iglesia fundamentalmente lo que se encuentra regulado son dimensiones del fuero interno y la confesión, evidentemente, es un tema de fuero interno. Por lo tanto, el sacerdote no es un juez.De hecho, el sacerdote no es parte del Estado. El Estado debe investigar los delitos y todos los temas y la Iglesia colaborar con toda la información, menos con aquella que reciba con ocasión de la confesión, porque allí el sigilo sacramental es absoluto.

Es un atropello a la libertad religiosa y manifiesta una ignorancia muy grande por parte de los legisladores, porque el Estado de Chile reconoce la autonomía de todas las iglesias”.

-¿Qué impacto tiene ir contra algún punto medular de la fe, sea el secreto de confesión, o el derecho de decidir de una mujer musulmana si usa burka o no?

-Es una vulneración a un derecho constitucionalmente consagrados, como lo es la libertad religiosa. Le corresponde al Estado garantizar que todas las personas pueden creer libremente, expresar su creencia, por lo tanto, en nuestro país no se pueden prohibir los signos religiosos, no se puede prohibir la práctica religiosa, y aquí hay otro aspecto bien importante: algunos han sostenido que toda la dimensión religiosa está dentro de la esfera privada de las personas y la verdad es que a la libertad religiosa, precisamente, le asiste el derecho a expresarse públicamente, porque la fe es una cuestión que se expresa públicamente. Tiene una dimensión personal, pero también fundamentalmente pública y, por lo tanto, constreñir, limitar, o afectar esta dimensión pública de la libertad religiosa es también una vulneración a este derecho.

Esta vulneración es grave porque, además, Chile tiene relaciones diplomáticas con el Vaticano. No solo está en el ámbito de una confesión religiosa, sino que también en la relación que tiene el estado de Chile con el estado del Vaticano.

-¿Cómo funcionan los mecanismos propios de auto-regulación de las iglesias?

-En el caso de la Iglesia Católica, que es la que yo conozco, frente a toda esta crisis de abusos que ha habido ha establecido mecanismos que permiten ofrecer toda la colaboración para que las víctimas y las personas denuncien a la justicia civil y canónica, los abusos de los cuales hayan sido víctimas, o de los que hayan sabido. En esto se ha avanzado profundamente. Desde el Vaticano, en la reunión que tuvieron los cardenales con el Papa se estableció esta incorporación de la obligatoriedad de denunciar todos estos hechos. Antes no existía esta obligación. La Iglesia se ha autoimpuesto la obligación de colaborar con la justicia; pero eso, de ninguna manera, puede significar vulnerar el sigilo sacramental. En términos prácticos eso se traduce en, por ejemplo, cuando un tribunal eclesiástico recibe una denuncia por abuso o delitos contra menores, junto con el procedimiento canónico que inicia, informa a la Fiscalía respectiva, para que también el Ministerio Público de cada país inicie sus propias investigaciones y persiga esos delitos.

Fuente: El Libero

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(Vaticano) Comisión Teológica Internacional publica un documento sobre centralidad de la libertad religiosa

La Comisión Teológica Internacional publicó un nuevo documento sobre la libertad religiosa, preparado en debates realizados desde el año 2014 y culminados en 2018. El texto busca aportar a los «desafíos contemporáneos» en una época marcada tanto por la persecución violenta de los creyentes en varias regiones del mundo como por las presiones de la secularización en Occidente.

El documento aborda temas como la radicalización de sectores fundamentalistas, la ambigüedad de la pretendida neutralidad del Estado en Occidente y el «totalitarismo suave» que pretende excluir y marginar la religión bajo el contradictorio pretexto de la tolerancia. La Comisión propone la proclamación de la libertad religiosa como un «testimonio de una verdad trascendente, que no se impone por la fuerza» y explica que la fe cristiana «está abierta a una confrontación positiva con las razones humanas de la verdad y del bien».

Los capítulos del documento reflexionan sobre la Declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, el derecho de la persona y de las comunidades a la libertad religiosa, el del de los estados en la protección de esta libertad fundamental, la contribución de esta liberta a la armonía social y la libertad religiosa en la perspectiva de la Iglesia Católica.

«La forma misionera de la Iglesia, inscrita en la disposición misma de la fe, obedece a la lógica del don, es decir, de la gracia y de la libertad, no del contrato y la imposición», afirma el documento. «A lo largo de este camino, en el que la libertad y la gracia se encuentran por la fe, la Iglesia se regocija en ser confirmada por el Señor, quien la acompaña, y ser guiada por el Espíritu que la  precede».

El texto, para poder ser publicado, fue sometido a aprobación de la Asamblea Plenaria de la Comisión Teológica Internacional de 2018, presentado al Cardenal Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien dio su visto bueno y finalmente al Papa Francisco, quien autorizó su divulgación el pasado 21 de marzo.

Con información de Comisión Teológica Internacional.

 

Fuente: Gaudium Press

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(México) La educación no debe estar sujeta a cuestiones políticas: Arquidiócesis de México

La Arquidiócesis Primada de México dijo que la educación no debe estar sujeta a cuestiones y que no es un tema laboral entre el gobierno y los maestros, la educación debe ser un derecho consagrado en la Constitución que no nos exime de ser responsables de ella.

“¿Cuándo será el día en que la educación deje de ser un instrumento para medir fuerzas políticas y se convierta en una tarea que nos involucre y responsabilice a todos?… La educación se construye en comunidad, en comunión; y es necesario alzar la voz, participar y aportar los esfuerzos que cada uno sea capaz, incluso sea pintando las aulas o contribuyendo a tener instalaciones más limpias”, expresó.

En su editorial publicado en la revista Desde la fe, la Arquidiócesis, que es encabezada por el cardenal Carlos Aguiar Retes, menciona que sin un buen sistema educativo que nos permita desarrollarnos de forma integral no hay futuro. La educación debe afianzarse en valores universales como la paz, el respeto, el diálogo, la solidaridad, “el apoyo, el amor y la libertad religiosa”.

“Y junto con esto, tenemos el reto de educar la sensibilidad, los deseos hacia el verdadero bien: ¡cuántos niños y jóvenes ven con buenos ojos, e incluso aspiran a formar parte de grupos delictivos, se refugian en la falsa salida de algún vicio, o se arruinan con relaciones sexuales precoces, inconscientes e irresponsables!”, se apuntó.

Fuente: 24 Horas

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(Sri Lanka) El diálogo interreligioso, como instrumento para restaurar la seguridad en Sri Lanka

Motivado a que los atentados de Pascua acaecidos en Sri Lanka han sumido al país en un escenario de miedo e inseguridad, el Padre Janakara ha señalado que el diálogo interreligioso nunca ha sido tan vital para ayudar.

Los atentados de Pascua acaecidos en Sri Lanka han sumido al país en un escenario de miedo e inseguridad. El jueves, 25 de abril de 2019, el Subsecretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, Padre Indunil Janakara, habló para Vatican News sobre dicha situación.

Después de que la organización yihadista Estado Islámico reivindicara los ataques el día 23 de abril, según la agencia Efe, las autoridades afirman haber detectado unos 130 sospechosos de relación con dicha organización terrorista, de los cuales 70 ya han sido detenidos.

En relación a todo ello, el Padre Janakara ha señalado que es preciso tener en cuenta que los ataques también han generado prejuicios entre las distintas comunidades religiosas (budistas, hindúes, musulmanas y cristianas) del país. Por ello, el sacerdote ha sostenido que el diálogo interreligioso nunca ha sido tan vital para ayudar a «superar esos prejuicios», «sanar las heridas» y «construir puentes». Igualmente, ha manifestado que el consejo al que representa está a disposición de la Iglesia de Sri Lanka para asistirles.

Funerales

De acuerdo a los datos ofrecidos por Matteo Matzuzzi, periodista de Il Foglio, los funerales por los 250 católicos fallecidos en los atentados se han ido desarrollando durante la semana. Los obispos auxiliares y sacerdotes se han distribuido a lo largo del país y algunas de las exequias se han realizado en grupo por razones de seguridad.

Por el momento, las iglesias también permanecen cerradas para no poner en riesgo a los sacerdotes y fieles.

Situación de la población

Con respecto a la situación de los ciudadanos de Sri Lanka, el Presidente de la Conferencia Episcopal del país, Monseñor Winston Sebastián Fernando, después de celebrar 2 funerales el 24 de abril, declaró para Vatican News: «Debo decir que agradezco a Dios porque la gente ha respondido a la gracia de Dios y ha permanecido tranquila».

El obispo también ha señalado que existen personas que están enfadadas, pero que, afortunadamente, «los sacerdotes y los religiosos, y también muchos fieles laicos, fueron capaces de motivarlos a aceptar esta situación con calma y sin reaccionar».

En cuanto al número de víctimas, en el recuento del, 25 de abril, el Ministerio de Salud de Sri Lanka indicó que los muertos son 253. Los heridos se cuentan por cientos.

Fuente: InfoCatólica